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Opinión de Jesús Ojeda Guerrero

El arte de los limites

Lunes 25 de septiembre de 2017 · 131 lecturas · rss article rubrique


De pocas cosas uno puede estar seguro en la convivencia democrática, y de ello puedo dar cuenta por convicción, de los límites de la dignidad y de lo intolerable, de los límites que podemos discernir y hacer propios, y en consecuencia extraer de ellos las consecuencias éticas, estéticas y políticas de una acción. Lo acontecido en el inicio formal de la 6ª fiesta vecinal organizada por la Federación “Antonio Machado” el pasado 16 de septiembre en la plaza de San Juan (algunas referencias periodísticas, vid en: https://www.noticiascyl.com/.../varios-vecinos-de-pilarica-boicotean-el-inicio-del-dia- y en: http://ultimocero.com/noticias/2017/09/16/las-protestas-de-vecinos-de-pilarica-por-el-tren-eclipsan-la-inauguracion-del-dia-vecinal/) nos debe hacer reflexionar sobre ello.

Tres consideraciones para el análisis

1. Un punto de partida podría ser esta cita del filósofo y profesor de la universidad de Grenoble, Gilles Lipovetsky, sobre la desconfianza en la clase política, “los ciudadanos, ante las promesas no cumplidas de sus representantes y su incapacidad, pierden masivamente su confianza en ellos”; él lo atribuye a que “las visiones a largo plazo están en quiebra, los resultados calamitosos del presente inmediato no encuentran ya justificación de fondo: alimentan una espiral decepcionante, así como una gran desconfianza hacia las élites políticas y los gobernantes” (De la ligereza, 2016. Ed. Anagrama, p.305). La impotencia de gestionar un proyecto soñado durante años contribuye con notoriedad a potenciar desilusiones, desencantos y desconfianzas en una parte motivada del tejido social.
2. Una afirmación, en democracia la libertad de expresión no es la libertad de expresión individual sino la libertad de expresión colectiva, que hace de cauce de un posible desacuerdo y puede llevar a una aporía o paradoja irresoluble en estos momentos, pero que en un tiempo posterior, tras el debate público, se pueden resolver merced a los avances técnicos o a los cambios de cosmovisión. Es una buena forma de hacer que la política se instaure como forma de demandar reconocimiento para ese desacuerdo, así lo define el profesor emérito de filosofía política de la Universidad Paris VIII, Jacques Rancière, la política siempre viene a (….) poner de manifiesto una fractura y a plantear una reestructuración (Cfr. El desacuerdo. Política y filosofía. 1996. Ed. Nueva visión, pp.7-8)
3. Una conclusión, libertad de uno no acaba donde comienza la del otro sino que, por el contrario, parafraseando al filósofo holandés de origen sefardita Baruch Spinoza, la libertad de uno se potencia con la libertad del otro. Si el otro no es libre, si el otro no puede expresarse, entonces se está anulando el derecho a manifestar el desacuerdo, porque nada es más útil a un hombre que otro hombre racional (Ética, IV, 18. 1980. Edición de Vidal Peña. Ed. Nacional, p.285). Es responsabilidad de cada uno el saber cuál ha sido su proceder y valorar en qué posición debió de situarse si se siente portador de unas convicciones realmente de democráticas. En consecuencia, lo acontecido nos ha de instar a la reflexión y al debate, si todavía se entiende que las asociaciones vecinales siguen siendo escuela de democracia como en la primera de las conclusiones de su tesis doctoral escribía el historiador Constantino Gonzalo Morell [Cfr. Democracia y barrio. El movimiento vecinal en Valladolid (1964-1986). 2013. Ed. Universidad de Valladolid, p.294].
¡Que así sea, si optáis por ese empeño!, como solía terminar sus intervenciones el maestro Millán Santos.

Jesús Ojeda Guerrero, investigador en Ciencias Sociales y participante en movimiento vecinal organizado de Valladolid

Artículo publicado en "Ültimo Cero" el 21 de septiembre de 2017


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