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Comunciado de AVAATE

Un recuerdo para Jaime Estivill

Jaime fue durante muchos años tesorero de AVAATE y un gran compañero y luchador desde su constitución

Miércoles 17 de diciembre de 2014 · 106 lecturas · rss article rubrique


Queremos transmitir a su familia nuestro más sentido pésame y manifestarle nuestro orgullo de haber trabajado codo con codo con Jaime durante tantos años por una causa justa

JAIME, GRACIAS Y HASTA SIEMPRE: DESCANSA EN PAZ

AVAATE

La Federación de Asociaciones Vecinales de Valladolid expresa a AVAATE su pésame y traslada un cálido abrazo a su familia y amistades y a la asociación AVAATE con la que la Federación colabora estrechamente


Texto leído en el cementerio al despedir a nuestro querido compañero Jaime:

JAIME ESTIVIL, UN AMIGO

Una persona sencilla, callada, trabajadora y responsable en sus cometidos. Trabajador, obrero y no se avergonzaba de ello. Cumplidor del deber y bien informado de sus derechos y obligaciones. Leía informes y documentos a veces complejos como son los jurídicos y administrativos y sabía situarse, era exigente sin levantar la voz y respetuoso con el interlocutor.

Jaime estaba al día en la vida social, política y ciudadana. Leía periódicos y artículos por internet últimamente. Era buen compañero en el movimiento asociativo, echaba una mano en lo que podía y sabía.

Conocía su enfermedad desde el principio. La palabra cáncer no la ocultaba ante los demás y si lo creía oportuno decía yo tengo un cáncer y sé que tengo los días contados. Insistía a sus médicos y enfermeras que no le ocultasen nada, quería saber todo. Conocía los tratamientos y medicinas que tomaba y la evolución de su enfermedad. Se podía hablar con él de cualquier tema, tomar un vino, comer juntos, bromear… como si no le pasase nada. Posiblemente lo sufría por dentro, pero ante los demás era uno más. No aparecía deprimido, hundido o derrotado; tenía siempre ganas de vivir y de vivir intensamente lo que le quedaba de vida. Le gustaba viajar con su Pilar, recordaba con detalle todo lo que visitaba; estaba pendiente de los viajes que había en el Club de los 60 o en el IMSERSO que no coincidiesen con alguna de las frecuentes consultas y revisiones que tenía. Decía con toda naturalidad: “Tengo que aprovechar estos viajes porque o ahora o nunca, pues me queda poco”.

En nuestras conversaciones al final de los encuentros de los martes o volviendo a casa en las Delicias desgranaba a veces sus preocupaciones. No solía hablar de su enfermedad aunque no la ocultaba, pero sí estaba intranquilo con la situación actual, por el futuro de sus hijos Jaime y Mónica, como cualquier padre, por la falta de seguridad o de poder tener un proyecto firme de vida, por las injusticias que se están cometiendo con esta generación, con los trabajadores…

Jaime poseía una sabiduría natural; era reflexivo, sereno, buscaba las causas de lo que sucede y destilaba un sentido fino del humor. Sabía reírse de sí mismo, que es de sabios. No tenía estudios superiores, pero era bastante más superior que el común de la mayoría aún de los titulados. Su sabiduría fue forjada por los golpes, a veces graves y dolorosos, que le dio la vida a él, a sus padres y hermanos y a su familia. Los supo superar y sacó fuerzas para vivir con dignidad en todos ellos y hasta el último momento que quiso dejar en paz y serenidad a los suyos.

Nos queda la amistad de un amigo con su sonrisa apuntada en su rostro. No sabemos si todo se acaba aquí y ahora, pero seguro que si hay un Dios, en el que Jaime no creía, volveremos a vernos juntos, no sabemos dónde, ni cuándo, ni cómo, ni tal vez la muerte sea la última palabra.

Valladolid 14 diciembre 2014

AVAATE CONTIGO.


Ver en línea : Un recuerdo para Jaime Estivill (Web de AVAATE)