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Asociación de Ayuda a la Dependencia

Intervención en el Pleno municipal de julio de la Asociación de Ayuda a la Dependencia en defensa del centro de educación especial

Hemos sido pacientes y prudentes, pero ha llegado el momento de actuar y nos sentimos amparados por las leyes y legitimados por la fuerza moral que nos dan nuestros hijos e hijas

Martes 2 de julio de 2013 · 89 lecturas · rss article rubrique


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Intervención: 2h 16m 00s - 2h 20m 30s

Fuente: http://www.plenosonline.com/valladolid/pleno-de-1-de-julio-de-2013


INTERVENCIÓN EN EL PLENO MUNICIPAL DE 1 DE JULIO DE 2013

Punto 3.3.e: Moción del Grupo Municipal Socialista-PSOE para que la Junta de Castilla y León construya un centro de educación especial.

BUENOS DÍAS.

Ser padre es un proyecto maravilloso que invade tu vida de alegría, de emociones intensas, de energía, de felicidad. Es una aventura fantástica no exenta de dificultades, que se complica aún más, cuando conoces que tu hijo o hija es una persona con discapacidad, cuando te dicen que esa personita indefensa, nunca podrá lograr ciertos objetivos, no podrá caminar, que tendrá dificultades para hablar, que va a requerir una alimentación especial, o que su enfermedad es tan extraña que se desconoce el alcance de su discapacidad, y entonces la vida cae como una losa sobre tus hombros.

El proceso de asimilación es largo y difícil, hasta espantar las culpas y los miedos, hasta que reaccionas y tratas de afrontar con valentía y con incertidumbre también, la discapacidad. Y entonces, además de ser madres y padres, nos convertimos en terapeutas, expertos en medicina, en educadores, y nos dejamos la piel porque las necesidades de nuestros hijos e hijas se vean cubiertas con terapias complementarias, con servicios de logopedia, fisioterapias, etc., asumiendo el coste y el esfuerzo económico que eso supone para las débiles economías familiares, con el fin de ofrecerles las mejores oportunidades en su desarrollo y en su proyecto de vida, los mejores recursos y experiencias, para que sean personas sencillamente felices.

Y son nuestros hijos e hijas, con su admirable pelea diaria, con su coraje por avanzar en su desarrollo, con el que nos sorprenden, nos emocionan, y nos demuestran que su discapacidad no es debilidad sino fortaleza. Ellos y ellas nos empujan y motivan en la lucha por hacer respetar y entender a toda la sociedad que las diferencias nos hacen ser sujetos, únicos, valiosos y miembros activos de una sociedad con derechos y obligaciones que debemos ejercer, desde la diferencia, sin ser mejores ni peores, sólo diferentes.

Con el tiempo te das cuenta que la principal discapacidad de tu hijo, no la tiene él, sino la propia sociedad, que discrimina, entorpece, zancadillea y aísla al diferente.

Combatir esas barreras que la propia sociedad impone, es nuestra responsabilidad, como padres y madres, pero también la suya como responsables públicos, comprometidos por hacer una sociedad más justa e igualitaria.

Son muchos los avances conseguidos, las metas superadas, pero el camino es muy largo y tortuoso, y en este momento de dificultades económicas aún más, porque quienes aparentemente son más débiles y vulnerables, sufren con mayor vehemencia las crisis, los recortes y los ajustes, que se convierten en pasos atrás en sus derechos.

Pero no crean que vivo la discapacidad de mi hijo como una desgracia, todo lo contrario, es una suerte vivir cada día con su sonrisa, con sus luchas, con sus pequeños logros convertidos en grandes éxitos, con la ternura que transmite su mirada. Él nos hizo mejores, y nos ha enseñado a respetar las individualidades, las pausas de cada uno y nos ha ayudado a mirar a las personas por lo que tienen y no por lo que les falta.

Es más, quiero que al escucharme, ni me tengan compasión ni me admiren, pero sí espero que me escuchen, me tomen en serio, y ejerzan su responsabilidad tras plantear nuestra demanda.

Desde la Asociación de Ayuda a la Dependencia venimos a pedir igualdad en el acceso a la educación para nuestros hijos e hijas, no venimos a pedir limosna, sino a exigir derechos.

Hace seis años se planteó, por parte de las administraciones implicadas: Ayuntamiento y Junta de Castilla y León, la necesidad de un centro de educación especial público en la ciudad de Valladolid. En la actualidad los niños y niñas con discapacidad están escolarizados en parte del Colegio María de Molina, un edificio que no reúne las mejores condiciones, con carencias que condicionan en gran medida la calidad de la educación que reciben.

Del silencio de los niños y niñas, se aprovechan ambas administraciones, y dan la espalda a una realidad que conocen, dando por bueno que con este espacio se conforman. Saltándose compromisos adquiridos en este Pleno desde el equipo de gobierno, para arreglar el lamentable estado de la rampa. ¿Será que no formamos parte de sus prioridades políticas?, o que somos ciudadanía de segunda.

Hoy venimos a romper ese silencio, para reivindicar el derecho que los niños y niñas tienen a disfrutar de unas instalaciones dignas, modernas, con aulas amplias, luminosas, sin barreras arquitectónicas, seguras, con espacios suficientes para el desarrollo de sus terapias, para que los profesionales desarrollen sus dinámicas y métodos educativos con comodidad, sin apreturas, en definitiva, venimos a exigir que las administraciones ejecuten la construcción del nuevo centro de educación especial, y materialicen el compromiso que asumieron hace seis años. Un centro que desde lo público, de respuesta a la creciente matrícula que provocará la imposibilidad de que muchas familias soporten el pago de centros concertados.

Hemos sido pacientes y prudentes, pero ha llegado el momento de actuar. Nos sentimos amparados por las leyes y legitimados por la fuerza moral que nos dan nuestros hijos e hijas. Nos resistimos a asumir impasibles y con resignación las consecuencias de los recortes, la crisis no puede seguir siendo la excusa perfecta para guardar en un cajón los derechos de los niños y niñas con discapacidad de Valladolid.

Desde esta Asociación y con el máximo respeto a Ustedes, nos permitimos trasladarles esta situación, nuestro malestar e indignación y exigirles, especialmente al Alcalde, su interés y su acción urgente, sobre un asunto que se sitúan en el plano de la dignidad, la justicia social y los derechos de las personas con discapacidad, a ser reconocidas plenamente como integrantes de una sociedad de la que cada vez con menos pudor se les pretende excluir.

El primer paso será aprobar la moción que a continuación van a debatir.

MUCHAS GRACIAS.