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Revisión del PGOU

Frente al secuestro de la revisión del PGOU por el lobby inmobiliario IU hace un llamamiento para definir de forma compartida la ciudad futura

El “expediente de revisión del PGOU”, que se inicia el 12 de julio de 2012, presenta seis características (negativas) concluyentes

Lunes 17 de junio de 2013 · 72 lecturas · rss article rubrique


COMUNICADO DEL GRUPO MUNICIPAL DE IZQUIERDA UNIDA

17 de junio de 2013

Frente al secuestro de la revisión del PGOU por el lobby inmobiliario IU hace un llamamiento para definir de forma compartida la ciudad futura

El Grupo Municipal de Izquierda Unida viene reclamando desde hace medio año información del estado de los trabajos del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), sin que el equipo de gobierno haya ofrecido respuesta alguna. Ante la interesada carencia de noticias por parte de los responsables políticos de los trabajos ha decidido consultar el expediente. Y el resultado ha sido tan alarmante que IU considera que debe hacer un llamamiento para emancipar el proceso.

El “expediente de revisión del PGOU”, que se inicia el 12 de julio de 2012, presenta seis características concluyentes.

  • La 1ª, un ritmo lánguido, desfalleciente. Frente a las actuaciones vivas, diligentes, que denotan una actividad intensa y vibrante de los poderes públicos en el desarrollo de un proyecto en el que se encuentran comprometidos, lo que se ofrece en este expediente es la imagen misma de la displicencia (aprovechada).
  • La 2ª, una oscuridad deliberada. El de la revisión del PGOU es un proceso muy poco transparente. Sabiendo que puede ser analizado por los grupos de la oposición, se incorporan al expediente el menor número de documentos posible; y se evita en ellos cualquier compromiso, cualquier declaración concreta que implique obligación. El caso más llamativo es el de los “derechos adquiridos”, el denominado “Informe previo al documento de aprobación inicial de la Revisión del PGOU de Valladolid sobre las áreas homogéneas”, que aunque se alude a él en repetidas ocasiones y ocupa un lugar central en todo el proceso, se mantiene oculto para que no pueda ni ser debatido ni tenido en cuenta por la población.
  • La 3ª, la tendencia a mantener los parámetros básicos del PGOU de 2003, que se suponía iban a revisarse por completo. Los síntomas de que se va a actuar así son múltiples. Tanto la clasificación del suelo como la movilidad, las propuestas residenciales, los números básicos (aprovechamientos, edificabilidades, otros parámetros), los grandes proyectos, etc., parece que van a reproducir básicamente el plan que se decía replantear. Eso sí, suprimiendo algunas “áreas homogéneas” pero dejando un número muy importante de ellas como suelo urbanizable (recuérdese que tales áreas no estaban programadas, sino que únicamente eran reservas por si resultaba necesario; ahora, menos necesarias que nunca, suben de categoría). Debe recordarse el conjunto de sentencias judiciales que se han venido haciendo públicas en estos meses, y que cuestionan profundamente este modelo que parece querer mantenerse.
  • La 4ª, una extraordinaria coincidencia entre los planteamientos del equipo de gobierno, el equipo redactor y los intereses de los grandes promotores y propietarios inmobiliarios de la ciudad. Basta ver el conjunto de las “sugerencias” que han presentado los principales promotores o grandes propietarios de suelo de la ciudad.
  • La 5ª, un olvido sobrecogedor de dos de los temas fundamentales de la ciudad en estos momentos: el empleo y la vivienda. Ninguno de ellos aparece en el documento como problema importante. Y de hecho los planteamientos sobre vivienda parece que se refieren a otro continente. Respecto al empleo, ni rastro de lo que, con repercusiones urbanísticas, se está planteando en el Plan Anticrisis.
  • Y la 6ª, un indisimulado propósito de llegar a la aprobación inicial sin que haya habido debate alguno sobre el modelo de ciudad. Con lo que se pretende limitar decisivamente la capacidad de replantear las bases generales de la propuesta, y dirigir las alegaciones o debates a asuntos menores, concretos, que no pongan en cuestión los fundamentos de la propuesta. La experiencia demuestra que de un trabajo ya hecho, cerrado y completo, no suelen discutirse sus bases de partida, sino los ajustes finales. Con lo que se hurta así la participación en el diseño de la ciudad, limitándola a los detalles.

Se trata, obviamente, de un proceder inadmisible en democracia.

  • Inadmisible porque la ley prevé el proceso de planeamiento de forma diametralmente opuesta. Precisamente el Avance se dispone para “ir conociendo” cómo se orienta básicamente la propuesta general, y poder intervenir y discutir desde las primeras fases.
  • Inadmisible porque se está planteando una revisión que, de seguir como apunta, acabará siendo un fraude, al repetir el nefasto modelo urbanístico que se encuentra en el fondo de la crisis actual, que ha contribuido decisivamente a desarrollar. Y que todo parece indicar que no va a ser revisado, sino confirmado.
  • Inadmisible porque, al actuar conforme las demandas de la mayoría de los grandes promotores y propietarios, pretende entregar el futuro a quienes nos han hundido el presente. Especialmente dramático para una juventud a la que se va a dejar una ciudad totalmente condicionada para no poder crearse de otra forma, según vayan considerando quienes deberían ser sus principales protagonistas.
  • Inadmisible por ser radicalmente injusto. La ciudad y el urbanismo son de todos y todas, y hay que promover que toda la ciudadanía se incorpore a su definición.

Por ello, en IU venimos desarrollando el denominado Plan b; un PGOU alternativo que se viene debatiendo en asambleas abiertas en los barrios. Y promoviendo también debates específicos sobre determinados temas urbanísticos. Pero es preciso sumar más debates, más instancias a la discusión del modelo de ciudad, abrir el proceso a más gente. De ahí que planteemos este llamamiento a la sociedad vallisoletana para repensar la ciudad conjuntamente. Un llamamiento a las asociaciones de toda índole; a las instituciones que deben velar por la buena administración pública; a las instituciones universitarias; a los colegios profesionales. A todas las personas que quieren participar activamente en la política municipal, a los jóvenes que no tienen fácil presentar sus ideas de futuro urbano. Y también a los medios de comunicación, para promover el debate de la idea misma de ciudad, del modelo, el debate sobre qué ciudad queremos. Un llamamiento que difundiremos también por las redes sociales, para darle el mayor alcance.

Consideramos que es el momento de pensar en la ciudad, y de hacerlo de manera que nos identifiquemos con la ciudad que resulte. Que nos reconozcamos en ella. Una ciudad que vamos dejando a las generaciones futuras. Y que no puede ser una rémora, un lastre como el que en estos momentos tenemos encima. Ahí queda nuestro llamamiento.