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Opinión: Javier Gutiérrez Hurtado

Contra la retasa de basuras: "Nuestras basuras"

Hoy toca oponerse a una tropelía económica; mañana hay que seguir apostando por un medio ambiente mejor

Sábado 8 de diciembre de 2012 · 272 lecturas · rss article rubrique


Hace ya muchos años que leí con interés un libro de Alfonso del Val de título curioso: “Los amantes de la basura”. El autor formaba parte de una corriente de pensamiento muy atenta a los “problemas de digestión” que sufrimos las sociedades con cierta abundancia. La crisis y el paro de hoy no pueden llevarnos a olvidar importantes asuntos de nuestra civilización.

Comprendí entonces que podía aprenderse mucho de la organización social contemplando las cantidades ingentes de toneladas de residuos que generamos y el destino que damos a los mismos. Participé activamente, junto con los compañeros de Ecologistas en Acción, en el diseño del nuevo sistema de recogida de residuos urbanos de Valladolid y en la configuración de la Planta de Tratamiento. Creo que lo hicimos bien y que el Ayuntamiento supo escuchar. Los objetivos eran: separar bien los residuos desde el origen (casas y negocios), privilegiar el compostaje –la recuperación de la parte orgánica- porque nuestro país tiene un problema importante de erosión de suelos, y reciclar y reutilizar la mayor cantidad posible de los residuos.

Aquella labor debía completarse luego con buena participación ciudadana y con una apuesta social decidida a favor de reducir la cantidad de residuos que generamos. Los acontecimientos posteriores nos han mostrado que, en ese terreno, faltan muchas cosas por hacer. Las modernas técnicas de venta de alimentos fomentan el embalaje y los residuos asociados. La frugalidad voluntaria no parece ser una nota característica de nuestros hábitos de consumo. En ese contexto los residuos seguían creciendo, al menos hasta que llegó la crisis. Solo algunas experiencias interesantes, compras de proximidad y cooperativas de consumo, han quedado al margen de esa evolución.

De repente, y de cara a los presupuestos municipales de 2013, el Partido Popular, con el alcalde a la cabeza, ha decidido enturbiar el campo de juego. Por motivos estrictamente presupuestarios ha decidido recuperar la vieja tasa de basuras y ha engolfado el debate. Desde el punto de vista económico caben pocas dudas: se trata de una doble imposición a los ciudadanos y ciudadanas ya que, en su día, el ayuntamiento decidió eliminar dicha tasa e incluir su montante económico en la vieja contribución territorial urbana (CTU). Recuperar la tasa sin la rebaja correspondiente del Impuesto de Bienes Inmuebles (heredero de la CTU) supone pedir a los vecinos una doble contribución para financiar el mismo servicio. Más allá de zarandajas jurídicas sobre el mejor acomodo de una u otra figura para financiar el servicio, lo que está claro es que nos piden, para el año próximo, pagar dos veces el mismo servicio. Colocar el foco del debate en este asunto, como ha hecho el alcalde, es utilizar la vieja táctica del calamar: tinta negra para enturbiar el debate. Los residuos pasaban por allí y pueden servir, si no hay marcha atrás en el trámite de información pública, para sacar más dinero de donde siempre se saca, de nuestros bolsillos.
Despejada la tropelía económica no está de más que recuperemos el aspecto medioambiental del asunto. Parece pertinente utilizar la fiscalidad para mejorar el medio ambiente siempre que se recupere el sentido general del tratamiento de residuos: reducir su cantidad, reciclar y reutilizar los restos. Lo primero es hacer políticas generales que permitan la reducción sustancial de los residuos generados. Después volver a llamar la atención de vecinos y vecinas para que la separación en origen mejore sustancialmente. Finalmente, el ayuntamiento debe ofrecer, con precisión y claridad, los resultados del proceso.

La fiscalidad puede aportar mejoras evidentes. Se trata de pensar en fórmulas que, más allá de la mera propiedad inmobiliaria, premien a quienes menos residuos generan y graven los comportamientos despilfarradores y compulsivos. Los nuevos planteamientos deben afectar primero a empresas y comercios para llegar luego a las economías domésticas.

Hoy toca oponerse a una tropelía económica. Mañana hay que seguir apostando por un medio ambiente mejor.

Javier Gutiérrez Hurtado
Profesor de economía


Fuente: Texto: Javier Gutiérrez Hurtado, Último Cero, 08-12-2012.