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Revisión del PGOU

ALEGACIONES: El PSOE sugiere en su diseño del PGOU un Valladolid acorde a la población y considera “irrenunciable” el soterramiento

Apuesta por la rehabilitación de edificios, huir de la urbanización del extrarradio y mejorar la movilidad con aparcamientos de rotación en la corona del casco histórico

Lunes 29 de octubre de 2012 · 45 lecturas · rss article rubrique


COMUNICADO DEL GRUPO MUNICIPAL SOCIALISTA

Valladolid, a 29 de octubre de 2012

Una ciudad económicamente viable, ajustada a la población, evitando su extensión en áreas homogéneas, en la que primen la rehabilitación y renovación urbana y con una movilidad desahogada, construyendo aparcamientos en la corona externa al casco histórico, pero sobre todo una ciudad compacta, en la que el tren desaparezca de superficie lo antes posible, y cuyo urbanismo esté en manos del Ayuntamiento, diseñado y dirigido por el interés público.

Estas son las principales propuestas del documento de sugerencias registrado por el Grupo Municipal Socialista al respecto del avance de la revisión del Plan General de Ordenación Urbana, un documento que, en opinión de los socialistas, debería ser fruto de un proceso transparente en el que se fomente la participación de la ciudadanía, con un debate previo al trámite de aprobación inicial, concejos abiertos en los centros cívicos y un período de información pública de 3 meses, el máximo previsto.

El escrito del PSOE se inicia reivindicando el protagonismo para lo público a la hora de definir la ciudad, afirmando, en su “Diagnóstico del Plan vigente”, que el modelo de “liberalización a ultranza” del suelo –que propiciaba que los ayuntamientos se dedicaran a tramitar todo lo que los promotores solicitaban, sin llevar las riendas del diseño de la trama urbana-, ha sido una de las causas de la crisis financiera, vinculada al boom inmobiliario, que sufre nuestro país, y que este modelo de PGOU es precisamente el que ahora está vigente en Valladolid.

En contraposición a ese modelo, los socialistas proponen que la forma de la ciudad la decida el interés público, no el de los promotores inmobiliarios, que diseñan amplias nuevas zonas urbanizadas que luego abandonan, al vender las viviendas, para que las mantengan las espaldas de los ciudadanos.

El PSOE explica que, lo que denomina “factura urbanística” (los gastos de mantenimiento del área construida: transporte, limpieza, policía, etc.) supera, de promedio, anualmente, el 60% del presupuesto municipal; de este modo, cuanto más extensa sea la ciudad, más gastos generará, algo que parece ilógico teniendo en cuenta que hay en torno a 30.000 viviendas sin habitar en Valladolid, y que lleva a colegir que la prioridad debe ser desarrollar y mejorar la ciudad ya existente, mientras no se incremente la población.

Y en esta ciudad que ya existe, el PSOE dibuja varios ámbitos de mejora: el soterramiento, como clave de la renovación urbana, que ha de ser irrenunciable, aunque probablemente necesite de un replanteamiento que lo abarate (en cuanto al desarrollo de la obra), la rehabilitación de edificios, que deben mejorar en eficiencia energética, el control de la densidad de población según las zonas, el crecimiento continuo y uniforme de la ciudad, sin crear espacios deshabitados entre la trama ya existente y los nuevos barrios, -lo que facilita su conexión con el centro-, y una movilidad más desahogada, apostando por el transporte público y dejando el privado fuera del casco histórico, -excepto residentes y carga y descarga-, mediante la construcción de aparcamientos de rotación en su entorno que permitan al conductor apearse de su vehículo y caminar al centro en distancias razonables.

Ahondando más en este tipo alternativo de movilidad limpia y sostenible, el PSOE propone la construcción de más pasarelas peatonales sobre el Pisuerga y la ramificación de las calles peatonales del centro hasta los barrios, con una trama verde de recorridos ciclistas arbolados que conecten con los espacios naturales de la ciudad.

Por último, el documento presentado por los socialistas apuesta por un PGOU que impulse la actividad económica, que mezcle los usos productivos y residenciales en la trama urbana, -siempre que los primeros sean compatibles con los segundos, que no todos lo son-, revisando cuando sea necesario el Plan Especial del Casco Histórico para que permita actividades comerciales en edificios que no tengan vocación residencial y establezca criterios claros a la hora de intervenir en inmuebles catalogados.

En definitiva, el PSOE defiende un proyecto de ciudad cómoda, moderna, saludable para el peatón y abierta a la inversión productiva, que iguale el centro y los barrios, económicamente sostenible y que esté diseñada en función del interés público, en lugar de a golpe de interés particular.