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No a la ordenanza antisocial

Reacciones a la aprobación en Valladolid de la ordenanza que recorta derechos fundamentales

Lo más llamativo es la prohibición y multa por el modo de vestir y la práctica de la "pacífica" mendicidad, pero también afecta a los colectivos sociales al restringir la libertad de reunión, manifestación, expresión, información, elección de la propia imagen, huelga y libre tránsito

Domingo 11 de marzo de 2012 · 365 lecturas · rss article rubrique


" Pobres sí, pero de madera policromada"

Esperanza Ortega

Habrán oído que la corporación municipal de Valladolid ha aprobado una ordenanza contra los mendigos, a los que multa con 1.500 euros.

Asegura León de la Riva que los pobres de pedir entorpecen el tránsito a los vallisoletanos de bien. Es verdad que últimamente, -¿por qué será?- se ven más pobres que antes, no solo en los lugares habituales, a la salida de iglesias y mercados, sino incluso junto a los cajeros automáticos. Sí, allí osan refugiarse en las noches de invierno, sobre un lecho de cartones y mantas raídas, nada menos que en los pórticos de los sacrosantos templos de la usura. A los que dormimos a cubierto, la ridiculez de multar al que no tiene nada nos puede hacer mucha gracia, pero imagínense la risa que le dará al que tiene que dormir al rasero.

A mí, desde que conozco la ordenanza, no se me quita de la cabeza esta estrofa del villancico de los Campanilleros: “A la puerta de un rico avariento / llegó Jesucristo y limosna pidió,/ y en lugar de darle una limosna/ los perros que había se los aguzó./ Pero quiso Dios…/ que al momento los perros murieran/ y el rico avariento pobre se quedó”.

No creo que les tenga que explicar por qué pienso que si León de la Riva hubiera sido alcalde de Belén en época de Herodes, la estrella de los Magos habría cambiado su itinerario y los angelitos habrían deseado paz a los hombres de mejor voluntad de otro municipio.

El respeto a los mendigos es la carta de identidad del cristianismo, aunque no sea la única cultura que sustenta la idea de que es en la pobreza y la insignificancia, incluso en la monstruosidad, donde se oculta lo sagrado. Bien es verdad que la afición al oro y a las piedras preciosas que la Iglesia ha cultivado a lo largo de su historia puede hacer pensar que aquello de “Bienaventurados los pobres porque ellos poseerán la tierra” es un lapsus que tuvo el nazareno y que más valdría eliminar del catálogo de las bienaventuranzas.

Rouco Varela avalaría sin duda esta última interpretación. Lo digo por otra noticia que he leído esta semana. El presidente de la Conferencia Episcopal fue de excursión el poblado de chabolas “El Gallinero” en las afueras de Madrid. Lo hizo ataviado con casulla de raso verde pistacho bordada en oro, bonete satinado en púrpura y zapatos de charol. Pues bien, de tal guisa se acercó a un grupo de niños y les hizo esta pregunta: ¿Sabéis quién es el Niño Jesús?.¡El hijo de la Lucía!, contestaron a coro. ¡Qué escándalo! –comentó su eminencia- ¡A estos niños hay que darles catequesis!. Y digo yo que si contarán ahora los catequistas que Jesús nació en el Ruber, porque si dicen que nació en un pesebre, los niños del Gallinero se reafirmarán en que no puede ser otro que el hijo de la Lucía. Yo les enseñaría también cómo termina el villancico: “Si supierais la entrada que tuvo/ el Rey de los cielos en Jerusalén/ no quiso ni coches ni calesas/ sino un jumentito que prestao fue./ Quiso demostrar…./ que las puertas divinas del Cielo/ tan solo las abre las santa humildad”.

Sí, señores de la Riva y Varela, como lo oyen, que en el cielo van a estar en minoría, que allí solo entran los humildes.

Y volviendo a los asuntos terrenales, ¿cambiará su itinerario la procesión del Domingo de Ramos de Valladolid? Mas vale que no se acerque al Ayuntamiento, porque corre peligro de que le incauten hasta la borrica. Pero no, las ordenanzas se refieren a los pobres de carne y hueso, que no valen nada; no atañen a los de madera policromada, que valen un pastón. Que venga Dios y lo vea.

Fuente: Texto: Esperanza Ortega, El Norte de Castilla, 15-03-2012.


Bruno Cardeñosa, director del programa "La rosa de los vientos", en Onda cero:

MP3 - 2.5 MB


La delegada del Gobierno en Madrid censura que en Valladolid se vaya a multar a los mendigos

Cifuentes asegura que no está de acuerdo en "absoluto" con la medida

La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, se ha mostrado en contra de que se multe a los mendigos por pedir en la calle, como se hará a partir de ahora en Valladolid. "No estoy de acuerdo en absoluto con esa medida", ha señalado Cifuentes en un encuentro digital en RTVE.es.

Según la nueva Ordenanza Municipal de Protección de Convivencia Ciudadana, aprobada por el Ayuntamiento de Valladolid, las personas que pidan en la calle podrán ser multados con hasta 750 euros y con entre 750 y 1.500 si se hace con actitudes coactivas o de acoso.

La normativa prevé también multas de 750 euros para las personas que transiten con bañador ya que "ninguna persona podrá estar desnuda o semidesnuda en los espacios y vías de uso público".

Preguntada en el encuentro digital sobre las multas que se imponen a las personas que viven en la calle, la delegada del Gobierno de Madrid ha señalado que en la región no se multa a nadie ni por dormir en la calle ni por buscar comida entre la basura, "un drama que, por desgracia, se da cada vez con mayor frecuencia".

En Valladolid, la Plataforma Ciudadana en Defensa de las Libertades, formada por 29 colectivos de Valladolid, anunció este martes durante el pleno municipal que llevarán a los tribunales la modificación de la Ordenanza Municipal de Protección de la Convivencia Ciudadana, según informa Efe.

Además de las multas a mendigos y personas que vayan con bañador por la calle, se prevén sanciones de hasta 3.000 euros si se acampa en espacios públicos sin permiso.

Fuente: Texto, RTVE, 07-03-2012.


Así lo vio Sansón ya en 2008:

Sansó (28 de febrero de 2010), El Norte de Castilla.


"El civismo del bañador"

Alexandra González Alija

En otra ciudad quizá esta noticia hubiera sido una más, una de esas que pasan sin gran trascendencia, pero ya se sabe, León de la Riva siempre cotiza al alza. Hace un par de semanas se anunciaba la modificación de la ordenanza antivandalismo de Valladolid en aspectos como la mendicidad, la acampada en la vía pública, los deportes de riesgo o el nudismo. El Pleno del Ayuntamiento ya ha dado luz verde a esos cambios, con los votos a favor del PP y los de la oposición en contra.

La polémica surgía alrededor de la prohibición de transitar por la ciudad semidesnudo o desnudo, con una multa que podría alcanzar los 1.500 euros, y un máximo de 750 euros por pasear en "bañador o en cualquier otra pieza de ropa similar" en espacios de la vía pública. Las acampadas sin autorización supondrían un coste de hasta 3.000 euros y practicar la mendicidad 1.500 euros. Estos pagos se podrían abonar después de que el infractor no deponga su actitud tras ser avisado por las autoridades policiales.

Ante estas medidas restrictivas y la falta de concreción de la norma, los medios entendieron por extensión el veto de usar chanclas por la ciudad, cuestión que ha desmentido el alcalde León de la Riva alegando que se trata de “imbecilidades que inventa algún imbécil”. Si es que le pierden las formas…

Medios nacionales como La Sexta se hacían también eco de esta noticia, incidiendo en que “el alcalde de Valladolid quiere imponer normas de decoro a golpe de prohibición” y arremetían contra las multas “por llevar los pies al aire”. En el reportaje se comparaba la vestimenta de la ciudad del Pisuerga con la de lugares de culto: “Habrá más restricciones en Valladolid que en el Vaticano”, se indicaba.

León de la Riva parece sentirse desbordado ante el revuelo político y social a nivel nacional generado por la modificación de esta ordenanza, que toma medidas similares a las que ya tienen ciudades “progres” como Barcelona. Y es que las actuaciones y declaraciones del regidor vallisoletano se han convertido en un buen filón mediático, del que se extraen a diario titulares, haya o no titulares.

En cuanto a la norma sobre el nudismo, desde el PSOE se exige una especificación con términos como la prohibición de circular “sólo en bañador”, mientras que IU ha calificado estas nuevas medidas de “obsesiones y caprichos del alcalde”.

Ciertamente se debe concretar más la terminología de la norma, ya que pasear por la ciudad vestido con bañador –similar a cualquier bermuda- y camiseta nada tiene que ver con la falta de civismo. Se debe distinguir el objeto de esta ordenanza como norma cívica de una ciudad y no como censura en la vestimenta de cada cual, terreno muy relativo. Entrar en esa prohibición sí que sería traspasar los límites de la libertad individual del ciudadano que, imaginamos, por el momento no compete a León de la Riva.

Fuente: Texto:
Alexandra González Alija, Noticas Castilla y León, 11-03-2012.


"El hidalgo y las migas"

Antonio Alvarez-Solís, Periodista

En un texto de algún clásico español que ahora no recuerdo se describía a un arruinado hidalgo de Valladolid que disimulaba su hambre sacudiéndose en público cuatro migas de pan que le habían quedado en la barba. Valladolid era entonces el gran escaparate de la hispanidad, hecha siempre de apariencias. Ahora el alcalde de la ciudad castellana ha decidido reforzar esas apariencias dictando multas copiosas para los que frecuenten los paseos vallisoletanos vistiendo únicamente traje de baño y para quienes mendiguen en la vía pública. Dejo aparte que alguien medianamente sensato callejee por Valladolid en traje de baño. Pero hay gente para todo. Lo que me preocupa es la multa para los mendicantes que se fija en 750 euros y puede llegar a 1.500 si la petición se hace con coacción o acoso. ¿Qué pasa en Valladolid para que se llegue a estos extremos?

En primer lugar se debe advertir al alcalde, don Francisco Javier León de la Riva, que una petición de limosna con coacción es un atraco y esto pertenece ya al Código Penal. Por tanto, ahí ya no hay multa que valga. Pero si la limosna se solicita debidamente queda por resolver una contradicción flagrante: ¿cómo puede pagar un mendigo una multa de 750 euros? A mí me parece que el mendigo acabará en la cárcel municipal, donde al menos dormirá caliente y comerá algo, a menos que don Francisco Javier León de la Riva carezca de fondos, dada la situación, para abonar la dieta. En cualquier caso, esta ordenanza recuerda, por pasiva, la estampa del hidalgo sacudiéndose las migas de la barba por fingir un bienestar cotidiano ¿Pobres y en Valladolid? ¡Jamás!

Fuente: Texto: Antonio Álvarez Solís, Gara, 11-03-2012.


Caritas pide "saber distinguir entre mendigos y profesionales de la limosna"

Cáritas cree que hay que luchar contra las mafias

"Hay que distinguir entre las personas que han llegado a la mendicidad tras atravesar unas situaciones personales extremas y otras que hacen de ello una forma de vida, los profesionales de la limosna, que en muchos casos están dirigidos por mafias".

Así opina el director de Cáritas en Valladolid, Jesús García, al respecto de la nueva ordenanza.

Cáritas, junto a Cruz Roja y la Red Íncola son los colectivos que conocen más de cerca la pobreza en Valladolid. Tienen que trabajar con ella –contra ella– a diario. Saben de primera mano dónde se encuentran las situaciones más extremas. La nueva ordenanza para la Convivencia Ciudadana aprobada en Valladolid prohibe literalmente una de las representaciones más claras de la pobreza, la mendicidad.

Fuente: Texto: Pablo Álvarez, Diario de Valladolid-El Mundo, 11-03-2012.


Diputados de PSOE, UPyD y ERC tachan de "insulto" a los pobres castigar con multas la mendicidad y reclaman una rectificación al Ayuntamiento de Valladolid.

Para los diputados consultados, penar con multas que llegan a superar los 750 euros por pedir en la calle, no sirve para erradicar la pobreza ni favorece en ningún sentido

Los portavoces del PSOE, UPyD y ERC tachan de "insulto" a las personas más pobres que se impongan sanciones económicas por ejercer la mendicidad, como ha establecido con una ordenanza de convivencia el Ayuntamiento de Valladolid o como podría aprobar en las próximas semanas el consistorio de Coslada, en la Comunidad de Madrid.

Para los diputados consultados por Europa Press, penar con multas que llegan a superar los 750 euros por pedir en la calle, como es el caso del ayuntamiento castellano y leonés, no sirve para erradicar la pobreza ni favorece en ningún sentido, puesto que esas personas no tienen adónde ir ni alternativa alguna para ganarse la vida.

La portavoz del PSOE de Servicios Sociales en el Congreso, Rosa Aguilar, ha calificado de "insulto" la medida adoptada por el ayuntamiento, tanto para las personas pobres como para las ONG que, en su opinión, hacen "grandes esfuerzos" en la lucha contra la "precaria situación" de estas personas.

"Desgraciadamente, en muchas ocasiones la medida adoptada desde el ayuntamiento del PP de Valladolid pone de manifesto la políticia que va a emprender la derecha frente a la pobreza. Parece que Valladolid siempre abre paso a estas políticas", ha señalado Aguilar, para incidir en que el PP, en lugar de emprender un plan en la lucha contra la pobreza, niega la mano a quienes "más lo necesitan al esconderles y machacarles con multas".

En opinión del diputado socialista y vallisoletano, Mario Bedera, la justificación del alcalde de Valladolid a la hora de emprender esta medida, la lucha contra las mafias procedentes de Europa del Este, "no se sostiene" porque, según afirma, hasta el propio subdelegado del Gobierno en la comarca, designado por el PP, ha afirmado que no existen tales redes en la región.

"Esta ordenanza tiene también una vuelta a los tiempos de Esquilache porque dice cómo hay que vestir. Es de una intromisión en la esfera individual que llama la atención. Tan liberales por un lado y de costumbres tan estrechas por otro", ha lamentado.

Como vallisoletano, dice "tener vergüenza" de un alcalde, al que no ha votado, y que "siempre" salta a la esfera nacional por sus "excesos verbales y de autoritarismo", frente a una ciudad como Vallodolid, caracterizada a su juicio, por su solidaridad y la calidad en educación.

UNA ABSURDA NOTICIA

Desde UPyD, Carlos Martínez Gorriarán, tacha de "absurda" la medida adoptada por el consistorio porque dice que con una "brutal" crisis económica, con cerca de 1,5 millones de hogares sin empleo, hay muchas familias que se ven abocadas a vivir y a pedir dinero en las calles.

En declaraciones a Europa Press, considera que este tipo de normas contra la mendicidad "nunca sirven para nada" porque están "atacando" a personas sin recursos. "Hay personas con problemas de diversa índole que piensan que puede ser su una manera de huir de la realidad. ¿Qué piensa el PP?¿Que a todos los puede cuidar Cáritas?", cuestiona.

De hecho, subraya que en Valladolid lo que hay que prohibir no son las personas que tienen que vivir en la calle porque no pueden hacerlo en otro sitio, sino que se debe luchar para erradicar las mafias.

NO SE PUEDE ACABAR CON LA POBREZA ASÍ

Por su parte, la diputada de ERC Teresa Jordà opina que es "imposible" acabar con la pobreza y, si algún día llegar a conseguirse, "no será a golpe de decreto ni de ordenanza municipal", como a su juicio persigue el consistorio castellanoleonés.

"Lo que hay que hacer es crear el escenario para que las personas que mendigan y se ven expulsadas de sus casas y tiradas a la calle tengan maneras para que eso no pase", ha apostillado, en declaraciones a Europa Press.

Además, ha recordado que quienes ejercen la mendicidad están obligados por las mafias y ellos son las primeras "víctimas" y, por tanto, considera que multarles es "aún más vergonzoso".

"Es como la prostitución: No puedes perseguir a la prostituta, sino al proxeneta. Así que si los que piden forman parte de una mafia hay que perseguir a quienes les obligan a pedir", ha zanjado.

Fuente: Texto, El Día de Valladolid, 11-03-2012.


"Mendigos en Valladolid"

La solución al problema no es, por tanto, policial ni de persecución, sino de política social y de humanidad

Luis del Olmo, Periodista

Pedir una moneda en la calle, tender la mano demandando caridad, ejercer la mendicidad en la vía pública, en una plaza, a la puerta de una iglesia... será multado, según acuerdo del ayuntamiento de la ciudad de Valladolid, con una sanción de hasta 750 euros, que podrían llegar a los 1.500 si esa solicitud de auxilio se hace con actitudes coactivas o de acoso. Eliminamos de este "correo sin respuesta" estas últimas modalidades (la coacción o el acoso) porque nos parecen reprobables, y nos fijamos en el hecho de pedir pacíficamente para comer, de solicitar una ayuda de emergencia, de implorar una pequeña cantidad de dinero; de, a fin de cuentas, ejercer la mendicidad por razones de estricta necesidad, tal como les ocurre, por desgracia, a decenas de miles de españoles o de extranjeros en nuestro país.

En primer lugar, nadie es mendigo por "hobby" ni por capricho. Quien sale a la calle a suplicar una limosna es porque se le han agotado todas las vías para obtener algún dinero con el que afrontar su propia desesperación, y la de su familia. Si hay mendigos, es porque algo falla en la sociedad (porque no hay trabajo, porque no hay unas medidas sociales de protección, porque nadie les concede nada a estas pobres gentes si no se hacen visibles extendiendo la mano o sentándose ante una caja de cartón en las zonas más transitadas). La solución al problema no es, por tanto, policial ni de persecución, sino de política social y de humanidad.

Y en segundo lugar, ¿de dónde van a sacar el dinero para pagar la multa estos indigentes, en caso de ser sancionados por el ayuntamiento de Valladolid?. ¿Van los mendigos a engrosar oficialmente a la nómina de vallisoletanos deudores, con unas cuentas pendientes con las armas municipales? Además de pobres ¿van a ser convertidos en delincuentes por incumplir el reglamento de la ciudad? Todo ello nos parece absurdo, y no sabemos qué dirían Miguel de Cervantes o Miguel Delibes o Francisco Umbral, que fueron ciudadanos de la capital del Pisuerga y del Campo Grande, ante estas medidas municipales. O mejor dicho, no lo sabemos pero sí lo sospechamos: dirían que se trata de medidas con nada justas, con escaso sentido práctico, y que quizá sean concesiones a las apariencias más que intentos de resolver un profundo problema de los seres humanos marginados. La mendicidad, que es consecuencia de la pobreza, no se resuelve ocultando, persiguiendo o cambiando de lugar a los pobres. Y las corporaciones municipales no están para maquillar y falsear las evidencias, sino para colaborar a su solución. Señor alcalde de Valladolid, amigo Francisco Javier León de la Riva: le pedimos, por caridad, una limosna; la limosna de que anule un decreto sin sentido.

Fuente: Texto: Luis del Olmo, Diario Crítico, 07-03-2012.