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¿Aplicación "represiva" de la ordenanza antisocial?

Mientras los policías han multado a 610 personas por poner carteles o repartir folletos desde 2004, las entidades públicas se saltan la norma con total impunidad

La mayoría publicitan conciertos en el Centro Cultural Miguel Delibes o anuncian la Seminci

Jueves 27 de octubre de 2011 · 135 lecturas · rss article rubrique


LA ORDENANZA

Artículo 7. La colocación de carteles en la vía pública o en los edificios solo se podrá efectuar en los lugares autorizados o con autorización municipal siempre que no dañen ni ensucien la superficie y sean de fácil extracción.

Artículo 8. Se prohibe esparcir y tirar toda clase de folletos en la vía y en los espacios públicos.

Sanciones. De hasta 750 euros.

Los policías han multado a 610 personas por poner carteles o repartir folletos desde 2004

La entrada en vigor de la ordenanza sobre protección de la convivencia ciudadana el 14 de mayo de 2004 abrió la veda de las sanciones a los particulares y empresas que pegaran carteles o repartieran folletos en la vía pública. Los policías municipales han sancionado desde entonces a 610 personas por infringir los artículos 7 y 8 de la normativa, a una media de 87 multas al año, si bien es cierto que el volumen de infracciones detectadas ha ido cayendo en los últimos años hasta situarse en poco más de medio centenar de sanciones impuestas en los años 2010 (53) y 2009 (54). El descenso es más que considerable si se tiene en cuenta que en los primeros años de aplicación de la ordenanza llegaron a multarse a la friolera de 160 personas en 2005 o a 93 y 91 en 2004 y 2008.

Este tipo de infracción está catalogada como leve y conlleva una multa de hasta 750 euros, además de la obligación de la empresa de sufragar el coste de la retirada de sus carteles. Fuentes policiales matizan que lo habitual es que los infractores sean sancionados con multas que no suelen llegar a 100 euros.

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Decenas de carteles, en su mayoría del Centro Cultural Miguel Delibes, pegados en un local en venta en la calle Estadio. Fotografía: J. Sanz, El Norte de Castilla.

Cientos de carteles de entidades públicas pegados en las calles se saltan la norma antivandalismo

La mayoría publicitan conciertos en el Centro Cultural Miguel Delibes o anuncian la Seminci

La normativa municipal, recogida en la conocida ordenanza antivandalismo, es tajante a la hora de prohibir de forma expresa la colocación de carteles publicitarios en la vía pública salvo en los lugares habilitados para ello, que vienen a ser más bien escasos y que se reducen a vallas, columnas de libre expresión o soportes de madera para la ocasión (elecciones...). Nada de paredes o vallas de obra. Un simple vistazo por las calles de la capital demuestra que poco o nada se cumple esta norma, pero es que resulta que entre los principales infractores se encuentran, al menos por el contenido de los anuncios, las propias administraciones.

Cientos de carteles de organismos públicos como el Centro Cultural Miguel Delibes, sobre todo, y en estos últimos días también de la Seminci, aunque en mucha menor cantidad, decoran los muros de edificios de la capital incumpliendo, según coinciden en señalar las fuentes municipales y policiales consultadas, la ordenanza antivandálica.

El artículo 7 de esta norma contempla la prohibición de «colocar pancartas, carteles, adhesivos... en la vía pública o en los edificios» salvo con la pertinente autorización municipal y siempre que «no dañen ni ensucien la superficie, sean de fácil extracción y exista el compromiso del solicitante de retirarlos en el plazo que se establezca». El incumplimiento de esta normativa está catalogado como una infracción leve que conlleva a los autores materiales de la colocación o a los propios anunciantes una sanción económica de hasta 750 euros.

¿Cómo es posible entonces que muros como los de las fotografías -en el túnel peatonal de Labradores o en la calle Estadio- estén repletos de carteles que anuncian acontecimientos culturales de las administraciones regional y local? Y esos son solo una pequeña muestra de otros llamativos tesoros que decoran las paredes de la ciudad (avenida de Salamanca, frente al puente Colgante; Duque de Lerma, Platerías...). Vayamos por partes.

Fuentes del Centro Cultural Miguel Delibes reconocen que los carteles, como no podía ser de otra manera, son suyos, pero matizan que su colocación corre a cargo de dos empresas privadas: «Se supone que ellos saben dónde los pueden pegar o no y por eso incidimos en que se coloquen donde puedan legalmente». La normativa es clara al respecto y solo autoriza «la colocación de los carteles en los soportes autorizados salvo que se concedan permisos especiales puntuales», según explica el concejal de Desarrollo Sostenible, Jesús Enríquez.
«Poco eficaces»

Tanto es así que la propia Fundación Municipal de Cultura, que gestiona, entre otros, el Teatro Calderón, «nunca pone carteles de este tipo en la calle y ni siquiera los hace porque entendemos que sea legal o no, nosotros mismos no podemos ensuciar la ciudad y, además, creemos que no son eficaces», asegura su gerente, José María Viteri.

Pero el caso es que los carteles de otro organismo de gestión municipal, aunque no dependa de la fundación, como es el caso de la Seminci, sí están pegados en distintos puntos ilegales de la capital, como son el citado paso peatonal de la calle Labradores, una valla de obra de la calle Gallegos (Cantarranas) o en los muros de un viejo inmueble de la calle Duque de Lerma. La concejala de Cultura, Mercedes Cantalapiedra, afirma que «los carteles oficiales de la Seminci solo se colocan en espacios autorizados» y matiza que «si es cierto que están en otros espacios, desde luego, no los hemos puesto nosotros. Puede haber sido un particular».

Sea quien fuere el autor de la pegada, lo cierto es que no existe autorización alguna para la colocación de estos carteles en la vía pública en ninguno de los espacios en los que están colocados en la actualidad, en los que comparten hueco con otras decenas de anuncios de empresas privadas -en especial de los circos- o con pancartas reivindicativas de movimientos sociales como el 15-M o de los sindicatos.
El caso más llamativo, sin duda, es el del paso que salva las vías en Delicias, un túnel repleto de pintadas y restos de carteles, en su mayoría medio arrancados, que fue rehabilitado por el propio Ayuntamiento el pasado mayo. Ocho carteles de la Seminci, que este año lucen de forma paradójica un letrero ferroviario, saludan a los vecinos que entran y salen de este paso.

«Se supone que las empresas saben dónde ponerlos», alegan desde el centro Miguel Delibes

«Los anuncios de la Seminci puede haberlos puesto algún particular», aclara la edil de Cultura

Sin comentarios.

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Carteles en Cantarranas. Fotografía: J. Sanz, El Norte de Castilla.
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Carteles de la Seminci pegados en la entrada del túnel peatonal de Labradores (por Delicias). Fotografía: J. Sanz, El Norte de Castilla.

Fuente: Texto: J. Sanz, Fotografía: J. Sanz, El Norte de Castilla, 27-10-2011.