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Opinión: Pablo Gerbolés: sobre la "ordenanza antisocial"

"Educar no es excluir (o aquí no sobra nadie)"

Educar es transmitir valores y costumbres, es un proceso de concienciación moral y conductual, y los valores que transmite esta ordenanza son, en mi opinión, los de la exclusión

Miércoles 5 de octubre de 2011 · 132 lecturas · rss article rubrique


El problema de la aprobación inicial de la modificación de la Ordenanza Municipal de Protección de la Convivencia y Prevención de Actuaciones Antisociales es el motivo por el que se hace. El concejal de turno resalta su “carácter educador, no sancionador”. Y, en efecto, ahí radica la cuestión. Educar es transmitir valores y costumbre; es un proceso de concienciación moral y conductual. Y los valores que transmite esta norma son, en mi opinión, el de la exclusión.

Excluye porque traslada la consideración como antisocial de un mendigo. La sanción de la mendicidad puede suponer un mayor rechazo de la ciudadanía en general hacia todos aquellos colectivos que se encuentran en situaciones más desfavorecidas. Promover que las personas que viven en Valladolid confundan pobreza con incivismo, y supervivencia con ilegalidad es inaceptable. No deberían molestarnos los mendigos, sino su situación; y deberíamos actuar para que no les hubiera, pero no con sanciones. Por supuesto, si alguien te acosa, sea o no mendigo, eso es competencia judicial.

Excluye, en segundo lugar, a colectivos que ejercitan su derecho constitucional de reunión, al prohibir las acampadas reivindicativas (pues de qué otras estaríamos hablando si no…). Y si la Subdelegación de Gobierno no rechaza una acampada, dure ésta lo que dure o sea por el motivo que fuere, el Ayuntamiento debe aguantarse, porque en este asunto no es competente. Y así lo tiene declarado el Tribunal Superior de Justicia; y el Ayuntamiento ya ha perdido pleitos por ello.

Excluye en tercer lugar por el modo de ir por la calle. Hay literatura jurídica suficiente para concluir que un ayuntamiento, ni ningún poder público, pueden intervenir para determinar la vestimenta de los ciudadanos en los lugares públicos. Es decir el ayuntamiento puede impedir que un ciudadano pinte su fachada de otro color o coloque algún artilugio disonante en la fachada, pero no puede impedir que se pinte a sí mismo de verde y con un sombrero en forma de parabólica se dedique a pasear por las calles.

Aparte de la indefinición del concepto “ir semidesnudo”, o “respetar unas mínimas pautas sociales”, que sin duda creará inseguridad jurídica (un creyente musulmán podría considerar desnudez parcial desde la mera exhibición de la cara, en los casos más fundamentalistas, o como mínimo las faldas cortas o mangas cortas en el caso de los más liberales), la modificación parece que se base en el establecimiento de un inexistente e imposible “derecho a no ver lo que a algunos ciudadanos les desagrade o moleste”. Este nuevo derecho a no ver es una discriminación hacia todo lo diferente, hacia cualquier minoría. El derecho a mostrar la imagen que uno desee de si mismo está garantizado por el artículo 18.1 de la CE, y el 19 garantiza el derecho a circular por el todo el territorio nacional. No existe el derecho a la belleza por encima de la libertad personal. No debe sacrificarse ningún derecho de ninguna persona por mucho q tal privación pudiese beneficiar a la mayoría.

Partimos de una base: como no podía ser de otra manera, rechazo los actos vandálicos. No creo haber ido en bañador por Valladolid y jamás desnudo por la calle. Tampoco he acampado, ni me he bañado en fuente alguna. Pero pienso que esta ordenanza genera un aumento en la fractura social en nuestra ciudad.
Probablemente tocará ir a los Tribunales. Sí, porque de lo que hablamos son cosas más serias de lo que aparentan. Hablamos de derechos fundamentales. Hablamos de que en Valladolid no sobra nadie, sea pobre, vista en bañador o acampe por un motivo reivindicativo. No sobra nadie.

Pablo Andrés Gerbolés Sánchez
Abogado y presidente de la Federación de Asociaciones Vecinales de Valladolid


Fuente: Texto: Pablo Gerbolés Sánchez, Diario de Valladolid-El Mundo, 05-10-2011.