Contactar | asociaciones | Mapa del sitio | Sitios Web | listas correo | webmail | Facebook | Twitter | Canal Youtube | cavecal | ceav | RSS

Portada del sitio > Áreas > Instituciones y gobierno local > "Reflexiones desde el balcón del Ayuntamiento ante mis `otros cuatro (...)

¡El Ojo Crítico!

"Reflexiones desde el balcón del Ayuntamiento ante mis `otros cuatro años´"

"Hace buen día, es un buen día; esta ciudad vuelve a disfrutar de mí durante otros cuatro años, y estos vagos y maleantes pierden el tiempo con protestas; qué protesten, que aquí sigo"

Miércoles 15 de junio de 2011 · 176 lecturas · rss article rubrique


El Ojo Crítico, sección de sátira sociopolítica de la web de la Federación, abre el curso de 2011 con algo de retraso, pero "más vale que nunca sea tarde"... Aquí va la primera entrega:

Otros cuatro años...

"Hoy es 11 de junio, 11:45 de la mañana.

Me rasco mi frondosa barba blanca mientras miro por el balcón a la muchedumbre “perroflauta” que increpa a cuantos van llegando. Me río mientras pienso que esos imbéciles pierden su tiempo haciendo ruido con cacerolas y bocinas. Su problema es que se creen que me importa su opinión, o el alboroto que monten.

Mi gente me quiere, y me apoya, y los que no me quieren, también me apoyan. A otros, ni les quieren, ni les apoyan, y mucho menos su propia gente. Solo con eso tengo garantizado mi sillón hasta que yo quiera, y lo bueno es que no se dan cuenta; o eso creo, porque si se dan cuenta, y siguen como hasta ahora, es que son menos listos de lo que parecen.

Siguen haciendo ruido y me sigue dando igual. Otro concejal que pasa por delante y le increpan; cuanta tontería. Al final son 300 indocumentados que siempre están en contra de todo. Ahí están: el de la Federación Vecinal, los de Ecologistas, el de las antenas, y cuatro más que están en contra de todo. Se creen que representan a alguien por venir a darle a la cacerola. Ya les gustaría que me molestara, pero estos tontos no saben que mientras yo maneje la caja y los medios de comunicación me sigan a todas partes, no hay nada que hacer. Me iré cuando a mí me de la gana, y cuando esté lista la calle que llevará mi nombre.

Qué se quejen a Zapatero, ¡a mí qué me cuentan! Yo tengo que hacer plazas futuristas, y puentes que no quieren los vecinos, gastarme millones en crear riqueza para los constructores, porque ellos crearán la riqueza para los pobres. Si todo va bien, autorizo 16.000 viviendas en Valdechivillas, y otra vez volvemos a la España que todos queremos. Mi sino en esta vida es convertir esta ciudad en la más moderna del mundo; hasta tenemos wifi gratis en la Plaza Mayor. Qué sabrán los de la Organización Mundial de la Salud, o la Agencia Europea de Protección del Medio Ambiente sobre campos electromagnéticos; yo soy ginecólogo, y de los buenos, y los teléfonos móviles no provocan cáncer. Patrañas de rojos sin ocupación que no tienen otra cosa que hacer, cómo eso de que había que derribar el ático de Caja Duero. Son un par de millones de nada, pero la culpa es suya, que por todo protestan. ¡Qué más les daba a ellos!

Por cierto, hablando de móviles, tengo que llamar a Mariano, para decirle que no apriete mucho el cinturón cuando gane, que tengo esta ciudad endeudada hasta las cejas, y no se cuanto podré mantener la boca de los periodistas cerrada. Si veo que me hace falta algún altavoz, me vuelvo a meter con alguna ministra, y salgo en la tele una semana seguida. ¡Cómo se lo pasan los de la Ser cada vez que hago alguna trastada! En el fondo creo que me admiran.

Siguen dando la murga; no tendrán casa a la que ir a molestar. ¡Que hubieran pedido una en Villa del Prado!... je, je, je, estaban ocupadas. Porque se montaría una bien gorda; si no, les mando a los municipales como hice en la playa, y que fueran repartiendo pomada para los dolores, a ver si así aprendían quién manda en esta ciudad. Además, ya he entrado por la puerta de atrás, y los abucheos se los han llevado otros. Espero que cuando la Criolla nos traiga los vinos y los canapés no haya tanto jaleo, que parece que se disfruta menos.

Hace buen día. Es un buen día. Esta ciudad vuelve a disfrutar de mí durante otros cuatro años, y estos vagos y maleantes pierden el tiempo con protestas. Qué protesten, que aquí sigo.

Es la hora. Otros cuatro años."