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Opinión: Guillermo Díez

"La bronca está servida"

Y en este pasarse la legalidad bajo el arco de triunfo, surge la vieja reivindicación de que no sólo se adecenten las calles, sino que se de lustre y resplandor democrático a esta ciudad pero el alcalde antepone su propio criterio al imperativo de la Ley

Lunes 28 de junio de 2010 · 25 lecturas · rss article rubrique


Cuando la ciudad se vacía de broncas es que alguien está ausente. El regidor vallisoletano viaja lo suyo a cuenta de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). En eso nada tiene que envidiar al anterior alcalde Rodríguez Bolaños, si se exceptúa que éste ostentaba la Presidencia Nacional y una vicepresidencia internacional, rangos que todavía no ha alcanzado el actual en dicha organización, lo cual no le impidió, estando en la oposición, echarle en cara a su predecesor aquello “de que viajaba más que Marco Polo”.

Apenas ha regresado del último viaje, cuando se desató la bulla. El presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero le ha indicado que detenga las obras de la Plaza del Milenio por no tener aún la autorización del organismo de cuenca, ya que el proyecto –proyecto único, se ponga como se ponga—afecta a una buena parte de la ribera. Además de estar implicados 800 metros cuadrados dependientes del Patrimonio del Estado y de los que tampoco parece poseer el oportuno permiso.

En esta Autonomía se tiene la percepción de que cada administración va a su bola. De esta forma se inician, se porfían y se concluyen obras sin las correspondientes licencias y obligados protocolos. El final es siempre el mismo: largos años de litigio, gastos judiciales sin cuento y reposición, si procede, a cargo del pueblo llano que al final es quien paga los desmadres de sus autoridades, además de enriquecerse los “listillos” de turno.

Y en este pasarse la legalidad bajo el arco de triunfo, surge la vieja reivindicación de que no sólo se adecenten las calles, sino que se de lustre y resplandor democrático a esta ciudad, víctima de una dura represión desde el primer día del golpe de Estado y que aún ostenta en sus calles y plazas un buen número de nombres y símbolos franquistas.

Pero el alcalde antepone su propio criterio al imperativo de la Ley.

Guillermo Díez


Fuente: Texto: Guillermo Díez, Fotografía: , El Norte de Castilla, 28-06-2010.