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Opinión: José Ángel Bueno Rodríguez

"Soterrar en crisis"

Vemos las exigencias para que España deje de gastar y reduzca los 12.500 euros que cada español debe a través del Estado: es la crisis, y sus efectos invitan a reflexionar sobre cómo vamos a financiar el proyecto de soterramiento

Martes 8 de junio de 2010 · 132 lecturas · rss article rubrique


Eliminar el paso del tren por la superficie de la ciudad es un proyecto que ilusiona a los vallisoletanos, como consecuencia de una acción mediática bien realizada desde el Ayuntamiento y la participación de un arquitecto de prestigio internacional. Es cierto que el proyecto de eliminar un feo y abandonado corredor de trenes que pasa por la ciudad y su transformación en un bulevar va a ser una ruptura que modifica el paisaje urbano. Son numerosas las ciudades españolas que tienen la misma aspiración: Palencia, León, Alicante o Vitoria son algún ejemplo. Este proyecto, que es anterior a esta crisis que vivimos, se podría haber cuestionado en un comienzo, dadas ciertas consideraciones económicas y urbanísticas, pero actualmente ante la gravedad económica es importante tener valor y coraje para hablar a los ciudadanos de cómo vamos a pagarlo y sobre todo si es correcto hoy priorizar su ejecución.

La ciudad no es capaz de digerir todo aquello que alguien sueña. Se necesita sensatez y prudencia. Es cierto que Valladolid tiene aspectos en los cuales brilla. Ofrece una calidad de vida muy superior a las ciudades españolas y tenemos una de las rentas per capita más elevadas de España. Pero también tiene zonas con sombras. Valladolid capital tenía 330.700 habitantes en el año 1991; actualmente tiene 317.864. Es decir, nuestra población no crece; crecen los ayuntamientos que están situados en un radio de 15 kilómetros, como Laguna o Arroyo. Nuestra población envejece; actualmente hay más personas mayor de 60 años que con edades inferior a 20. Los jóvenes salen de Valladolid fundamentalmente a Madrid. En el primer trimestre del duro año presente, 1.498 jóvenes, entre 16 y 34 años, se han marchado. Atención, durante el mes de marzo no se ha concedido ninguna licencia para edificar vivienda nueva, resultado desconocido en la historia de la ciudad. Al mismo tiempo tenemos miles de viviendas sin vender y planes parciales para construir más de 30.000. Además en estos días estamos viendo las exigencias de los países de nuestro entorno para que España deje de actuar endeudándose y reduzca los 12.500 euros que cada español debe a través del Estado.

Estas sombras son las que invitan a reflexionar sobre cómo vamos a financiar el proyecto de soterramiento. La previsión inicial es mediante la venta de suelo liberado en el cual se van a construir 5.290 viviendas con un valor estimado de 300.000 euros cada una de ellas. El dinero obtenido sería superior a mil millones de euros (hoy los técnicos ya hablan de 800 millones) y los beneficios que se obtienen se acercan a setecientos, cantidad necesaria para las obras del soterramiento. Ahora los interrogantes. ¿Es factible que la ciudad crezca en los próximos años para absorber el volumen de vivienda ya construida y el planificado? ¿Existe algún proyecto para que se implanten empresas como IBA, Mercedes o Airbus que vayan a crear 10.000 empleos directos? ¿Los jóvenes, los mayores demandantes de vivienda, van a dejar de salir de nuestra ciudad?

Por desgracia las respuestas nos dicen que no existen motivos a la vista para observar que algo va a cambiar la ciudad y a crear mayor riqueza. Lo más relevante de los últimos años ha sido el traslado del Parlamento regional. La provincia ha crecido en población, pero fundamentalmente debido al afán empleador de la Administración, que esperamos haya llegado al límite.

Empresas como Renault, Michelin o Iveco van reduciendo plantilla y no tenemos estrategia para que vengan más. El polígono industrial del Canal de Castilla se demora y el precio del metro cuadrado resultará poco atractivo si tenemos en cuenta el precio al que se compran las hectáreas.

¿Alguien sigue pensando que gracias al Ave los madrileños van a cambiar de residencia y venir a Valladolid a vivir? Pregunten a los segovianos que están más cerca. Entonces, ¿quién va a comprar los pisos para financiar el proyecto? Desde luego que hubiera sido más viable si hubiéramos planificado la ciudad con otro interés, dando preferencia al soterramiento y haber frenado todos los planes de viviendas tipo Valdechivillas que entran en competencia con el proyecto.

No es de extrañar que ante este panorama los bancos y cajas que iban a financiar la operación hayan pedido aplazamiento para evaluar los nuevos riesgos. Seguramente que las garantías actuales no sirven. Anteriormente resultaba muy peligroso financiar el proyecto, ahora sólo será factible si el alcalde entiende que los ciudadanos quieren endeudarse más, ya que con la venta de pisos no será factible.

Esta situación no debería en ningún caso llevarnos al pesimismo. La mayoría de ciudades europeas más ricas que Valladolid no tienen soterrado el ferrocarril y sus ciudadanos gozan de excelente bienestar. Pienso que para nosotros se ha convertido en una prioridad sobre otras necesidades más urgentes y beneficiosas para el conjunto de la sociedad: enseñanza, sanidad, tercera edad, o como promocionar o ’regalar’ suelo industrial, reducir las tasas sobre actividades empresariales, ayudar a buscar mercados para nuestros productos o atraer empresas importantes. Hoy estas tareas son responsabilidad de las ciudades que progresan.

José Ángel Bueno Rodríguez


Fuente: Texto: José Ángel Bueno Rodríguez, Fotografía: Ramón Gómez, El Norte de Castilla, 08-06-2010.