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Federación Vecinal de Valladolid Antonio Machado


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Opinión: Alfonso Balmori

Sobre la concentración motera en el Pinar de Antequera: "Pingüinos de áreas templadas"

No es coherente exigir a la población en general que respete y cuide determinados entornos, impidiendo la acampada, las hogueras y el tránsito rodado y que a continuación el Ayuntamiento organice una concentración que se salta toda la normativa establecida

Lunes 29 de diciembre de 2008 · 404 lecturas · rss article rubrique


Siempre me resultó llamativo ese hermanamiento existente entre las personas que acostumbran a viajar en moto, el intercambio de saludos anónimos al cruzarse en las carreteras y ese gregarismo natural, al parecer implícito en la afición, que empuja a cualquier convocatoria de reunión, sin importar lugar o época, hacia el éxito (Castilla en el mes de enero no es precisamente un destino apacible).

La zona elegida este año para la concentración Pingüinos 2009 ha sido la parte del Pinar de Antequera situada en las inmediaciones de la playa de Puente Duero. No cabe duda de que esta concentración de motoristas, conocida internacionalmente, trae beneficios a Valladolid y a su hostelería, pero debe cuidarse mucho la ubicación y especialmente debe respetarse la ley. Por esa razón es legítimo preguntarse si éste es el lugar más apropiado para una concentración de este tipo.

Si echamos un vistazo a la normativa que protege el espacio, el área seleccionada está clasificada como ASVE (área de singular valor ecológico) en las Directrices de Ordenación Territorial de Valladolid y su entorno. Los usos permitidos en las ASVE se limitan al mantenimiento, conservación y puesta en valor de las propias áreas, pudiendo autorizarse como usos excepcionales sólo «los destinados a la gestión forestal, la educación ambiental o aquellas infraestructuras de carácter territorial que deban transcurrir necesariamente por estos espacios». Por tanto, este uso excepcional de utilización para la concentración de motos no está autorizado.

El área elegida está clasificada también como Suelo Rústico con Protección Natural en el PGOU (Plan General de Ordenación Urbana). En este tipo de suelo «pueden llevarse a cabo usos de recreo extensivo y ocio siempre que no impliquen urbanización, transformación del medio ni utilización de vehículos motorizados».

En el Plan Especial del Medio Natural del Pinar de Antequera está clasificada como Zona de Uso Limitado y Zona de Uso Compatible que prohíbe la realización de hogueras, la acampada libre y la instalación de altavoces para sonido ambiental así como el tránsito de vehículos a motor fuera de las carreteras y caminos rodados. Todas las actividades mencionadas están contempladas en el programa que se ha enviado a los participantes. Por tanto, el lugar elegido para la celebración de Pingüinos 2009 es, se mire por donde se mire, manifiestamente ilegal.

Pese a todo, han comenzado las obras: la acometida eléctrica, la preparación de los aparcamientos y el allanamiento de caminos con apisonadoras, excavadoras y motoniveladoras. Pueden verse ya las roderas de las máquinas que campan a sus anchas, no solo por los caminos, sino también campo a través por el pinar, y los círculos desbrozados para la instalación de las tiendas de campaña. Coches y motos vinculados a la organización recorren caminos en los que las señalizaciones existentes prohíben expresamente la circulación de vehículos a motor.

Probablemente, muchos de los participantes preferirían instalarse en un lugar en el que su concentración no provocara daños a la naturaleza ni se saltara la normativa que protege el espacio. Por eso las responsabilidades hay que buscarlas en la organización, y especialmente en el Ayuntamiento de Valladolid, que ha informado favorablemente la concesión de licencias contrarias a la normativa urbanística.

En todos los colectivos hay personas poco respetuosas y, por desgracia, no todos los motoristas tiene la misma educación ni el mismo cuidado por el lugar en el que se instalan. Con alguna frecuencia el humo de los escapes coloniza el aire a golpe de giro de puños nerviosos que agreden también al oído: erosión, ruido, humo, basura.

No es coherente exigir a la población en general que respete y cuide determinados entornos, impidiendo la acampada, las hogueras y el tránsito rodado y que a continuación el Ayuntamiento organice una concentración que se salta toda la normativa establecida. Más de 30 hectáreas de acampada libre en un camping improvisado, en el mismo lugar donde, antes, montar una sola tienda podía acarrear una denuncia. Me pregunto con qué justificación se prohibirá en el futuro acampar a un grupo de estudiantes, o a una familia, después de esta invasión en un área natural razonablemente bien conservada.

Por otra parte, no es verdad que los vecinos de Puente Duero estén encantados con la concentración. Supongo que habrá de todo. Tampoco es verdad que esta convocatoria vaya a revitalizar el área de la playa «que estaba muy abandonada» como alguien ha afirmado. Eso se logrará cuando el ayuntamiento de Laguna de Duero decida por fin depurar sus aguas y el Duero deje de fluir con los residuos de sus veinte mil habitantes, casi tantos como motos participantes en la concentración, cuyos pilotos, por cierto, también verterán directamente al río.

Conozco al menos tres emplazamientos previos de la convocatoria pingüinos, entre las decenas de lugares alternativos posibles, sin necesidad de dañar la naturaleza ni saltarse la legislación vigente. Sitios donde no causaría ningún daño, como el área de descanso de Tordesillas, que acoge cada año una reunión similar, acondicionada y sin efectos perniciosos. Esto recuerda de alguna manera la moda reciente de organizar macroconciertos en Espacios Naturales. Son actividades perfectamente respetables, pero cada cosa en su sitio. La masificación y los decibelios no casan con el entorno: están desubicados; como lo estaría una colonia de pingüinos (aves) en el hemisferio norte.

Alfonso Balmori
Biólogo


Fuente: Texto: Alfonso Balmori, El Norte de Castilla, 29-12-2008.