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Entrevista de El Norte de Castilla a los tres presidentes de la Federación

El movimiento está en los barrios

Juan Cornejo, primer presidente de la Federación: «Nuestra gran pelea era paralizar el desastroso desarrollo urbanístico»

Lunes 15 de diciembre de 2008 · 328 lecturas · rss article rubrique


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En la fotografía de Jorge Sáiz, Ángel Bayón, actual presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos Antonio Machado; Carmen González y José Miguel Gutiérrez miran las actas de los años 1990.

«Las asociaciones vecinales nacen como respuesta a una situación política de falta de libertades»En el año 1980 se constituyó la Federación de Asociaciones de Vecinos Antonio Machado de Valladolid. Desde entonces, cuatro presidentes han pasado por ella. Juan Cornejo, José Miguel Gutiérrez, Carmen González y Ángel Bayón, que la preside actualmente. Este año se celebra el 40 aniversario del movimiento vecinal en España, motivo idóneo para que EL NORTE juntase en la misma mesa a los tres últimos presidentes.

INICIO DEL MOVIMIENTO VECINAL

Carmen González: «Surge porque aquí no había absolutamente nada. La única forma de reunirnos y reivindicar algo era mediante la asociaciones de vecinos, que entonces eran asociaciones familiares de barrio. Hasta hace poco hemos estado con una ley del 64. En las primeras reuniones teníamos que avisar al Gobierno y venían representante de la delegación del Gobierno. Luego ya se formó la federación con las asociaciones más mayoritarias».

José Miguel Gutiérrez: «De todas formas, las asociaciones de vecinos se crean como alternativa a la dictadura, porque los grupos políticos no estaban legalizados, entonces entorno a las asociaciones vecinales se constituyeron militantes de partidos políticos y en algunas había hasta cuatro o cinco partidos ilegalizados que formaban parte de ellas. Después se fue desmembrando a medida que se legalizaban las formaciones políticas».

Ángel Bayón: «En ese concepto que tú planteas hay una cosa muy clara. ¿Por qué nacen las asociaciones de vecinos? Porque la gente tenía ganas de hacer política y trabajar por los ciudadanos, pero no en el sentido de elecciones. Eso significa que las asociaciones nacen en un ámbito que es fundamentalmente de izquierdas. Hoy día hay asociaciones de vecinos que la derecha ha creado porque ha querido contrarrestar nuestra presencia, incluso se ha llegado a descalificar a una asociación vecinal porque no tiene derecho a hacer política. Pero no sólo los políticos hacen política, ya que ésta es el ciudadano que se interesa por las cosas de los demás. El que no se interesa, decían los griegos, es idiota, el que no quiere saber nada por las cosas de los demás. Por tanto, las asociaciones de vecinos nacen como respuesta a una situación política de falta de libertades. Después ha sido un movimiento que no ha caído».

POLÍTICA Y BARRIOS

Á. B.: «Cuando en un barrio hay un problema, un color político dice no y otro dice sí. Las decisiones que se toman no se toman porque sí. No es una decisión neutra. Si en un barrio inviertes, ¿por qué ahí y no en otro? Nosotros nunca nos hemos presentado a elecciones, porque en los estatutos está prohibido y es incompatible con el movimiento vecinal. Una cosa es el parlamento y otra cosa es participar».

J. M. G.: «La gente de izquierdas vemos una salida en las asociaciones de vecinos. Pero nos constituimos porque hay unas carencias en los barrios. En los 70 empiezan a llegar trabajadores de la Fasa y se construye muy deprisa para acogerlos. Pero entorno a eso no se levantan aceras ni carreteras, ni escuelas, ni centros cívicos... Nosotros teníamos una idea de lo que tenía que ser la ciudad. Hasta conseguir lo que Valladolid es hoy, teníamos claro que había que presionar. Políticamente hemos estado involucrados en todas las acciones que se han tomado en el país. Siempre digo que somos la cenicienta de los primeros movimientos que surgieron en España. Se ha dado cancha y dinero a los sindicatos, por ejemplo, pero nosotros... independientemente de los partidos. Bolaños nos encontró de frente cuando nos opusimos al recargo del 4% hasta que conseguimos que se retirase».

EL PAPEL DE LA FEDERACIÓN

C. G.: «Aglutinar asociaciones y pretender que haya un equilibrio de ciudad que aún se reivindica. Que no lleven todas las cosas a una parte de la ciudad».

Á. B.: «Creo que no se ha sabido valorar el papel del movimiento vecinal en esta última etapa del Partido Popular, el hacer la ciudad, que no es sólo hacer ladrillo, sino fundamentalmente convivencia. Los vecinos somos los primeros que estamos intentando ayudar en esa convivencia, desde los problemas que surgen en cada sitio, tomando un papel de cauce en la reivindicación. Hay situaciones, como el poblado de La Esperanza, que fue un cambio radical en un espacio que tenía que asumirse desde los barrios, desde los vecinos. Y eso no se acaba de entender. Nosotros apostamos por la sociedad, la ayuda y el equilibrio. Realojar a los habitantes de La Esperanza fue un problema muy grave, porque allá donde iba una familia gitana, había reacciones. Nosotros tuvimos que explicar a los vecinos que no se tenía que formar rechazo».

C. G.: «También como cuando hacen viviendas sociales. Hay que hacer en todos los barrios y no pueden concentrarse sólo en uno. Igual que las dotaciones, cuando son conflictivas, deberían hacerse en el centro, que es donde menos disputas hay. Cuando estaba Bolaños teníamos algo más de participación, pero desde que entró Javier León de la Riva, cada vez se producía un acoso y derribo mayor a la Federación.

Á. B.: «Siempre nos han tenido como enemigos políticos, pero nosotros no participamos en las elecciones. Ese mal análisis por parte del PP en Valladolid ha sido equivocado durante muchos años.

J. M. G.: «En todo caso, nos costó mucho constituirnos como Federación. Había tres cosas claras: Entendíamos que asociación por asociación, solas, no era suficiente consistencia. En segundo lugar, que no éramos capaces de aglutinar más que nuestro entorno, pero constituimos algo que diese solución a los problemas de la ciudad. Cada barrio tiene sus problemas, pero están ligado al resto. La tercera cuestión era que si había un potencial se darían más salidas a las reivindicaciones. Desde entonces hemos trabajado todo tipo de problemas».

HITOS MÁS IMPORTANTES

C. G.: «El centro de Cruz Roja. Hubo incluso ataques personales. Cruz Roja iba a construir un centro para personas marginadas de todo tipo al lado de Cristo Rey. En Girón comenzaron a manifestarse en contra. La Federación apoyaba el centro y nos vimos un poco solos, puesto que ni la Junta ni el Ayuntamiento se manifestaron. Al final no se hizo. Tuvimos una asamblea un día en el Campillo que casi llegaron a pegarnos. Fue muy duro».

J. M. G.: «En mi caso, el recargo que Tomás Rodríguez Bolaños quiso imponer del 4% y el desfile de las fuerzas armadas. Se quitaron las medianas del Paseo Zorrilla para el desfile y hubo sus más y sus menos. Una vez dejé la Federación, en Pajarillos, mi barrio, el mayor problema fue el realojo del poblado de la Esperanza. No se valoró ni se vio con objetividad por parte de mucha gente. Creo que esto marcó que en Pajarillos todavía haya enfrentamientos sobre la forma de luchar contra la droga. También hay otro tema que fue un hito, el de la formación de personas adultas, ya que a partir de ahí arrancó. La Federación empezó formando gente a nivel altruista, ahora ya está más regulado. Recuerdo una persona de mi barrio que llegó a su casa, encontró un papel y no sabía qué ponía. Esperó dos días a su marido que trabajaba fuera y se lo leyó: su hija se había ido de casa».

Á. B.: «Mi etapa ha sido más corta pero muy intensa. Marcada por la falta de aceptación del alcalde hacia el movimiento vecinal. Prejuzga al movimiento ciudadano y es una falta de entendimiento que roza lo antidemocrático. En cuanto a cosas que hayamos conseguido, no ha sido por la participación dialogada sino por la obligada, a través de los tribunales: aparcamientos, el tema del suelo, algún presupuesto... Nosotros por participar no va a ser, ya que continuamente mandamos propuestas. Aquí cada barrio trae su demanda y a veces no hay consenso, como con la ubicación de la Ciudad de la Justicia, pero no pasa nada por ello».

J. M. G.: «Hay que hacer ver al alcalde que con Bolaños también tuvimos enfrentamientos serios, pero nunca faltó el diálogo ni su predisposición para recibirnos. Cuando se consiguió el reglamento de Participación Ciudadana, novedoso a nivel nacional, teníamos participación. Pero ahora eso está segado por abajo. No porque se tengan problemas tiene por qué faltar el diálogo y la convivencia».

LO QUE NO CONSIGUIERON

J. M. G.: «Recuerdo la última junta de seguridad que se hizo, donde se discutían los problemas reales que existían, pero una pregunta incómoda que hizo molestó tanto que no se ha vuelto a reunir. Además, me hubiese gustado una ampliación del Reglamento de Participación Ciudadana».

C. G.: «En mi caso lo de Cruz Roja. Valladolid se quedó sin un centro de atención que la ciudad necesitaba. Hay mucha gente que necesita atención y lo llevan las oenegés a nivel privado. Existe el albergue para dormir en el antiguo hospital militar, pero nosotros luchamos muchísimo para que ese hospital se quedase para la ciudad o para servicios sociales. La Junta de Castilla y León pagó mucho dinero por ese edificio y su rehabilitación para al final convertirlo en oficinas. La ciudad de Valladolid podía haber contado con atención social y centro de día en ese sitio. Las oficinas se podían haber hecho en cualquier parcela y más barato».

J. M. G.: «Es muy difícil educar a las personas. Suelen tener rechazo en un primer momento. El centro de Cruz Roja no significaba atraer a la droga. O en Pajarillos, que se vende la misma droga que en Delicias o Parquesol. Pero se fomenta esa idea... Pero entre todos tenemos que buscar dar una solución buscada en conjunto, porque si no repercute en los barrios más marginales».

C. G.: «El Ayuntamiento entiende que la participación es la gente que asiste a un acto, y no es así».

Á. B.: «Me gustaría cambiar el concepto de participación ciudadana, que está claro en el reglamento. Si se limitan a valorar la gente que acude a los centros cívicos... Eso no es participación. Hace poco hemos asistido a un pleno del Consejo Social y no se ha creado aún ni un solo debate. Quise forzar uno tan bobo como el de si las reuniones se hacen por la mañana o por la tarde, pero impone el que está arriba. Hay una teoría muy clara: la participación, o se alimenta o se muere. Si no encuentras una respuesta, buena o mala, muere».

C. G.: «Y el alcalde es el presidente de ese consejo. Eso no puede ser, no puede ser arte y parte».

NECESIDADES DE VALLADOLID

Á. B.: «Yo tengo claro que es la necesidad de diálogo y participación. A nivel más práctico, el proyecto Rogers. Es el peor ejemplo de participación ciudadana que se ha visto hasta ahora. Es un cambio para la ciudad y sin embargo hasta el propio proyectista le preocupa que haya muchos intervinientes. La ciudad, o la hacemos entre todos o no hay ciudad».

C. G.: «Ahora mismo tenemos el debate de Rogers y el de la Ciudad de la Justicia. Se debería llegar a un consenso y ser la ciudad quien decida, y no el Ministerio en Madrid. ¿Qué saben ellos? Pero un consejo social debería decidirlo mediante un debate».

Á. B.: «Pero en el Consejo Social faltan muchos colectivos, y cuanto más hubiera mejor. Todos los alegantes del proyecto Rogers decimos lo mismo. No es que digamos lo que hay que modificar, sino que esos cambios deben hacerse entre todos. Que hagan un debate y no pase como con el nuevo Hospital Río Hortega, que ha llegado sin un plan claro de transporte y están los ciudadanos cabreados...».

J. M. G.: «Más participación en las asociaciones de vecinos».

Á. B.: «Yo, que no suban el 4,9% los impuestos».

JOSÉ MIGUEL GUTIÉRREZ

«Entendíamos que asociación por asociación no teníamos suficiente consistencia y así nos constituimos»

«Lo más duro fue cuando Bolaños intentó poner un 4% de recargo por la tasa de saneamiento»

CARMEN GONZÁLEZ

«El Ayuntamiento entiende que la participación es la gente que asiste a un acto y eso no es así»

«La ciudad se quedó sin el centro de atención para personas marginadas de Cruz Roja. La lucha fue muy dura»

ÁNGEL BAYÓN

«El proyecto Rogers es el peor ejemplo de participación ciudadana que se ha visto hasta ahora en esta ciudad»

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JUAN CORNEJO PRIMER PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES DE VECINOS
«Nuestra gran pelea era paralizar el desastroso desarrollo urbanístico»

«Desapareció mucho patrimonio en San Miguel, San Martín y Zorrilla»Juan Cornejo fue el primer presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos Antonio Machado cuando se constituyó en el año 1980. Ahora vive en un pueblo de Almería, pero recuerda el Valladolid de entonces cuando la unión hizo la fuerza.

¿Cómo surge la Federación?

Como una necesidad de aglomerarse, tener más fuerza y unificar esfuerzos. Primero se crea una coordinadora y al ver que no es suficiente nos planteamos la posibilidad de conformar una federación, a raíz de que cada asociación comenzase a debatir sus asuntos y potenciarlo.

¿Por qué fue usted el presidente?

Se consideró así en ese momento, pero realmente no lo sé. Los cargos se nombraron en la junta directiva con los representantes de las doce asociaciones que la formaban y acepté.

¿Qué problemas tenía Valladolid en aquel momento?

La Federación no tenía ni local. Nos reuníamos en locales de San Andrés, Huerta del Rey, sótanos de la zona sur... Lo más problemático eran los problemas urbanísticos que planteaban el desarrollo de doce planes parciales. Las constructoras tenían mucha prisa por edificar y la gran pelea era paralizar el desastre del desarrollo urbanístico. Desapareció mucho patrimonio en San Miguel, en San Martín, en Zorrilla. Tuvo lugar un polémico secuestro a los vecinos en un pleno, el alcalde no nos dejaba salir porque fuimos todos para evitar que saliesen adelante. Conseguimos que el de Ribera de Castilla no prosperase. Además, tuvo lugar la primera manifestación legal en Valladolid, que fue por la Federación con los lemas: ’Paralización de los planes parciales’ y ’elecciones a la corporación municipal democráticas’.

Fuerza consolidada

¿Qué lograron por aquel entonces?

La presencia en la ciudad. Unidos como Federación consolidamos una fuerza al margen de las constituidas. Era necesario.

¿Qué cambios presenció en Valladolid?

La llegada de los ayuntamientos democráticos fue crucial. Panaderos, Labradores. comenzaron a tener adoquinado en condiciones. También hubo un PGOU que puso en su sitio el desajuste que había. Logramos paralizar el desastre urbanístico.


Fuente: Texto: Raúl Beltrán, Fotografía: Jorge Sáiz, El Norte de Castilla, 07-12-2008.