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Opinión: Javier Izquierdo Roncero

Sobre la sentencia del Edificio Caja Duero: «El alcalde o la Santísima Trinidad»

Nuestro alcalde, si como esperamos, ha sido escrupuloso en todo el proceso, ha tenido una suerte providencial, y en un fin de semana ha actuado en una operación como alcalde que da licencias, como ciudadano que compra y como vicepresidente de una entidad financiera que otorga la hipoteca: tres personas en uno y un solo León de la Riva verdadero

Viernes 25 de julio de 2008 · 187 lecturas · rss article rubrique


Imagino que estarán enterados de otro de los fiascos urbanísticos con sentencia judicial de por medio que afectan al Ayuntamiento de Valladolid, más concretamente al alcalde: los jueces han anulado la licencia de obras y de primera ocupación del edificio en que nuestro regidor tiene su residencia habitual. Desgraciadamente, no es el único vallisoletano cuya vivienda carece de licencia de primera ocupación, y no precisamente porque lo diga una sentencia sino por la gestión municipal.

Volviendo a lo que les quiero contar, los tribunales no hace mucho que han sentenciado que el edificio donde vive el alcalde no se ajusta a la legalidad urbanística y, por ello, han anulado las licencias de obra y de primera ocupación, dejando el edificio en el limbo urbanístico hasta que se ejecute la sentencia como .ocurre con otros casos en nuestra ciudad (Niña Guapa, Piensos Cía, Juan de Austria…).

Son sentencias que ponen en evidencia dos cuestiones: la primera, que en este Ayuntamiento se tensa con frecuencia la cuerda de la legalidad urbanística, hasta el punto de romperse; y segunda: nuestro alcalde juega con pólvora ajena, pues no es él quien sufre las consecuencias ni quien, lamentablemente, asumirá las consecuencias dramáticas que para los propietarios dé los inmuebles pueden tener dichas sentencias.

Pero volvamos al edificio donde vive nuestro alcalde al que, según la sentencia, puede sobrarle una planta, los áticos, por exceso de edificabilidad. Vamos a ver cómo se ejecuta la sentencia, pero no parece descartable que haya que demoler ese exceso. Éste sería un claro ejemplo de cómo nuestro alcalde actúa, y que pagaríamos entre todos, pues, de llegarse a la demolición, es bastante seguro que el Ayuntamiento, con el dinero de todos, tenga que indemnizar a los propietarios de las viviendas por el «error» de conceder una licencia no ajustada a derecho. De paso le pagaremos el asesoramiento jurídico, pues van a ser los servicios municipales quienes le asesoren para estudiar la solución.

Uno se pregunta si .el alcalde desconocía las circunstancias concretas del edificio en el que vive cuando le otorgó la licencia de obra y de primera ocupación; dicho de otro modo, si tenía algún interés particular en todo el procedimiento y, por tanto, tendría que haberse abstenido a la hora de resolver las solicitudes de licencia.

Para ello, quiero recordar con los lectores qué hacemos los ciudadanos cuando decidimos comprar una vivienda. Supongo que cuando queremos comprar nuestra vivienda todos analizamos diversas opciones (localización, superficie, precio…); a la mayoría nos toca ponernos de acuerdo con nuestra pareja y firmar un contrato privado con la promotora que construye las viviendas; después tenemos que solicitar a una entidad financiera que nos otorgue un préstamo hipotecario (también después de analizar las condiciones económicas del mismo con varias entidades); por último, tenemos que ir a una notaría a firmar las escrituras de compra y de hipoteca en la fecha que el notario nos señale. En suma, no parece que sea algo que se hace de la noche a la mañana.

Pues tendremos que creer que nuestro alcalde demuestra una habilidad inusitada en el manejo de estos tiempos si queremos estar seguros de que ha tomado decisiones sin mezclar los intereses públicos con los personales, como ya pasó en la modificación del Plan General en el ámbito de Piensos Cía, según los jueces.

Las fechas son elocuentes: el alcalde, siendo alcalde, otorga licencia de primera ocupación al edificio donde está su vivienda el viernes 1 de marzo de 2002.Debió de gustarle tanto el proyecto que tuvo tiempo suficiente para acercarse a la inmobiliaria esa misma tarde, decidir con su mujer que compraban una vivienda, pedir un préstamo hipotecario á la entidad financiera que entonces y hasta hace pocas fechas vicepresidía para, después de concertar cita con el notario, sentarse a firmar las escrituras de compra e hipoteca con un representante de la promotora y de la entidad financiera el lunes 4 de marzo del mismo año. No me digan que no es asombroso.

La verdad es que nuestro alcalde ha demostrado en este asunto manejar a la perfección su tiempo libre en ese primer fin de semana del mes de marzo de 2002. Mi asombro se acrecienta cuando pienso que además ha tenido la fortuna de que la promotora en cuestión no hubiera vendido la vivienda que ahora es de nuestro alcalde en esos años en que todo se ha vendido sobre planos, sin haber puesto un ladrillo, especialmente cuando se trataba de viviendas de las que, en palabras del señor León de la Riva, a nadie debería sorprender que la comprara un señor como él, de la burguesía vallisoletana de toda la vida. Es decir, parece ser que no hubo nadie especialmente interesado en comprar una vivienda en un inmueble tan bien situado como el de nuestro alcalde desde el 16 de junio de 2000, fecha en la que nuestro alcalde otorgó la licencia de obras, hasta el 1 de marzo de 2002, en un momento en que todo se vendía. Hay que reconocerle al alcalde que, además de invertir estupendamente el tiempo de sus fines de semana, es un tipo afortunado, porque nadie se había fijado antes en esa vivienda.

A la vista de este relato, convendrán conmigo que nuestro alcalde, si como esperamos, ha sido escrupuloso en todo el proceso, ha tenido una suerte providencial, y en un fin de semana ha actuado en una operación como alcalde que da licencias, como ciudadano que compra y como vicepresidente de una entidad financiera que otorga la hipoteca. Tres personas en uno y un solo León de la Riva verdadero.

José Javier Izquierdo Roncero
Portavoz del Grupo Municipal Socialista


Fuente: Texto: Javier Izquierdo Roncero, Diario de Valladolid-El Mundo, 17-07-2008.