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Revista de prensa: Jesús Anta Roca

«No peligra el soterramiento (pero bien merece la pena pensar más despacio algunas cosas)»

Valladolid no debe permitir que el soterramiento se haga dejando tras de sí inconvenientes que vayan a pesar durante un siglo

Viernes 4 de julio de 2008 · 120 lecturas · rss article rubrique


Ya está en información pública el proyecto de adaptación al Plan General de Ordenación Urbana derivado de la operación de soterramiento del ferrocarril a su paso por Valladolid. Cierto es que la fase en que se encuentran los trabajos y las manifestaciones realizadas por el alcalde, parecen ofrecer nulas posibilidades a introducir cambios sustanciales. Las reglas del juego y la baraja han sido marcadas previamente, pues hasta que ha llegado al público sólo el Ayuntamiento y Renfe han ido introduciendo sus condiciones para que el proyecto prosperase por donde ambas administraciones tenían interés: suelos apropiados para el conjunto de la operación, edificabilidades en cada tipo de suelo (especialmente el residencial), y rentabilidad de usos terciarios, como la gran superficie de 30.000 m2 que explotará Vialia en la Estación Campo Grande.

A partir de aquí, en tres posiciones se puede resumir las primeras valoraciones que se han conocido. Una, la de las propias administraciones que, en voz del alcalde de Valladolid, van a mostrar su rechazo a cualquier propuesta que afecte a la edificabilidad u otras cuestiones nodales, como puede ser el viario. Por otro lado, la de organizaciones y personas que han señalado aspectos muy negativos en el proyecto (sobre todo, precisamente los relacionados con la edificabilidad y el viario). Y, por último, quienes sostienen que poco o nada se debe cuestionar para no entorpecer el fin último del proyecto: soterrar el ferrocarril.

Parece, por tanto, difícil que lleguen a conciliarse las voces más críticas y la administración, habida cuenta del rechazo que esta última ha mostrado a cualquier cambio sustancial, aunque la complejidad del proyecto exigirá modificaciones de cierto calado según vayan sucediéndose los acontecimientos, por lo que callar intencionadamente ante aspectos manifiestamente mejorables cuando se está hablando de un proceso que llevará muchos años desarrollarle, y que, necesariamente, ha de irse acometiendo por fases, es realmente absurdo.

No quiero entrar tanto en aspectos concretos del proyecto, que ya de por sí tiene su ración de ingeniería urbanística (se ha considerado residencial hasta las vías del ferrocarril y como sobre ellas no se puede construir se concentran todas las viviendas en tres puntos, lo que provoca una altísima densidad de viviendas), sino en que esto no es para dos días, tanto el desarrollo como, sobre todo, lo que finalmente quede, por lo que hay margen de sobra para ir acometiendo tareas para soterrar e ir modificando aspectos urbanísticos, si se quiere: como pronto hasta 2014 no habrán concluido las obras de soterramiento y hasta cuatro años después no se habrán rematado las últimas actuaciones del proyecto ¿cabe pensar que no hay tiempo para tocar aspectos importantes del mismo? Además, no pasaría nada si se concluye algún año más tarde una tarea de esta envergadura -que va a marcar la ciudad para varias generaciones-, pues la decisión de soterrar ya está totalmente consolidada.

La ansiedad de soterrar –que por cierto se da únicamente en España, donde se cuenta por decenas las peticiones o acuerdos ya consolidados de soterramiento, cuando en el resto de los países europeos se opta por la integración urbana convirtiendo en actuaciones emblemáticas aquellas que facilitan la permeabilidad-, no puede concluirse de cualquier manera. Valladolid no debe permitir que el soterramiento se haga dejando tras de sí inconvenientes que vayan a pesar durante un siglo. Además, el soterramiento debe ser, al menos, una fuente de oportunidades para los barrios colindantes. Y, por ejemplo, a este respecto llama la atención que toda la urbanización que se levantará en los actuales talleres de Renfe, no ofrezca espacios libres que miren hacia el paseo de Farnesio, una de las fachadas del barrio Delicias.

En consecuencia, bien merece la pena pensar más despacio algunas cosas y no dejarse llevar sólo por la necesidad de rentabilizar los suelos para pagar el soterramiento. Esta visión ya muestra algunos serios inconvenientes. Uno, ya lo he dicho, la excesiva densidad de viviendas en talleres de Renfe y en Argales. Y es en este último lugar donde más se pone de manifiesto que lo que interesa es construir: 2535 viviendas que supondrá una densidad de más de 90 viviendas por hectárea. Pero, es más, este nuevo barrio no se comunica en absoluto con su entorno y, además, queda cerrado sobre sí mismo: las vías por un lado y el polígono de Argales por otro. Salvo que esto no sea sino un “caballo de Troya” para presionar la eliminación del polígono -deseo que ya han manifestado algunas voces cualificadas de Valladolid-, no se explica demasiado bien semejante opción. Por cierto, precisamente en esta parte sur de la ciudad no se da satisfacción a sus residentes, que seguirán viendo pasar el tren en superficie sin ninguna permeabilización sobre o bajo las vías.

En definitiva, hay más opciones de financiación que no condicionen el proyecto y desarrollo definitivo en lo que afecta a densidades, escaso peso de viviendas de protección oficial o sobre carga del viario, y entre esas opciones está el presupuesto público, incluido el del Ayuntamiento de Valladolid, que puede tomar decisiones en materia de ingresos y gastos en un planteamiento a varios años. Además, si se considera que este es un proyecto de ciudad, ¿porqué no se implica en la cesión de plusvalías o de suelo a todas las promociones de la ciudad, por ejemplo, de tal manera que se haga menos imprescindible densificar tan desmesuradamente los suelos de Renfe? Porque el soterramiento no es sólo para los que viven junto a las vías, pues va a afectar al precio del suelo en todo Valladolid, al tráfico, y a la ubicación de servicios y dotaciones.

Jesús Anta Roca


Fuente: Texto: Jesús Anta Roca, Diario de Valladolid-El Mundo, 04-07-2008.