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Asociación de Vecinos "Pilarica"

Presentación del libro «Pilarica, un barrio de Valladolid con historia»

El acto tendrá lugar el miércoles 10 de octubre, a las 20 horas, en el Centro Cívico Pilarica, C/ Puente la Reina, 1

Lunes 8 de octubre de 2007 · 1821 lecturas · rss article rubrique


La Asociación de Vecinos PILARICA ha editado un libro sobre la historia del barrio. Se trata de la primera publicación sobre el barrio de Pilarica realizada por particulares o instituciones.

El libro, que lleva por título "Pilarica, un barrio de Valladolid con historia" , será presentado por D. Jesús Quijano, Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid.

El acto tendrá lugar el miércoles 10 de octubre, a las 20 horas, en el Centro Cívico Pilarica (C/ Puente la Reina, 1).

La presentación del libro forma parte del programa de fiestas del barrio y coincide con la celebración del centenario de la iglesia de Ntra. Sra. del Pilar, inaugurada el 12 de octubre de 1907.

Esperamos contar con vuestra presencia.

Asociación de Vecinos "Pilarica"

Extractos del libro: Asociación de Vecinos Pilarica, Pilarica, un barrio de Valladolid con historia.

“Ocurrió a finales de 1973. ….. Los curas de los barrios más afectados se reunieron. Elaboraron una nota que titulan: "Reflexiones cristianas ante el conflicto laboral de la Construcción en Valladolid." Al domingo siguiente se repartieron dichas hojas en las misas, expresando la preocupación en las homilías y haciendo una colecta para ayuda de los afectados por la huelga y sus mayores necesidades. Total que a Millán y a Ventura, como párrocos más implicados, les pusieron una multa de veinticinco mil pesetas. Se negaron a pagar, a pesar de que el Superior Provincial así se lo pedía.

El día 26 de diciembre llegaron a la casa tres policías de "la Social". Iba al frente el que llamaban "el Chino", por su aspecto físico. Declararon detenido a Ventura y le llevaron a comisaría.”

(Con motivo de la huelga de la construcción en Valladolid. Año 1973.)

“…con ocasión de defender profesionalmente a los obreros de FASA, estuvo en nuestra parroquia, de forma clandestina, un tal "Isidoro", es decir, Felipe González.. Tomó café en nuestra miserable cocina y tuvo una reunión en un local parroquial, simulando una celebración litúrgica...»

(Con motivo de las huelgas de FASA en los años 70.)

Pasadas las Navidades del 72, comenzó a atisbarse a lo lejos lo del Primero de Mayo, plato fuerte en aquellos tiempos. Naturalmente, las puertas de la casa abiertas fueron atrayendo a los grupos antes mencionados y la parroquia se implicó hasta la coronilla. Se empezaron a preparar los panfletos convocando a la manifestación. Prohibida, por supuesto. Ventura había traído de Miranda una multicopista medianeja. Se utilizó a tope. De ella salieron los miles de anuncios de los actos organizados.

Llegó el Primero de Mayo y se puso en marcha la manifestación. La policía no tardó en llegar. Alguien avisó a tiempo de que vendrían a registrar la casa. Se procuró entonces eliminar la "materia inflamable"... Se presentaron los tres policías de turno: el que hacía de malo, el mediano y "el bueno". Empezó el registro minucioso. No dejaron ni las papeleras. Ventura, que era el único que entonces estaba en casa, les fue acompañando a los tres durante su tarea. Mientras "el bueno" revolvía un armario, quiso ganarse, sin duda, la benevolencia de Ventura y le dijo de repente:

«Mire Vd, yo estuve hace un par de años en Loyola haciendo los Ejercicios de San Ignacio».

Ventura, con un cierto afán profético le replicó:
«¿Cómo es posible que haya hecho los Ejercicios de San Ignacio y siga siendo policía?»

El hombre se quedó un poco confuso y le dijo:
«¿O sea que Vd. cree que es incompatible?»

Ventura le dijo que en las actuales circunstancia de injusticia le parecía incompatible... No se habló más. Terminó la faena. Por cierto, había tomado como testigos a dos vecinas que estaban las pobres alucinadas por lo que estaban viendo. Al despedirse el jefe les dijo a las dos vecinas:
«Han visto Vds. que todo se ha hecho como Dios manda».

Ventura se permitió otra "impertinencia" y le dijo al jefe:
«No creo que Dios mande hacer estas cosas...».

Se fueron por esta vez. Se llevaron la multicopista. Después vinieron los interrogatorios en Comisaría, la comparecencia ante el juez de turno, hasta que la causa fuese sobreseída.

(Con motivo de la celebración de un 1º de Mayo.)

«Ya dije que las calles del barrio estaban de pena, con unos baches enormes. Pues bien, aquel año estuvo lloviendo hasta poco antes de empezar la procesión. Previendo el asunto, me calé unas botas un tanto viejas pero resistentes al agua. De esa forma recibí al Sr. Alcalde, D. Antolín de Santiago y Juárez, que no quiso perderse su presencia en el barrio. Arrancó la procesión y yo iba junto al Sr.Alcalde haciendo breves comentarios. Haciéndome el distraído, me metía a derecho en los profundos charcos de agua. D.Antolín, por no ser menos, metía sus brillantes zapatos por idéntico sitio... Poco tiempo después las calles fueron asfaltadas por orden del Excelentísimo Ayuntamiento...»

(Testimonio de Ventura Alonso, primer párroco de Pilarica.)

Se descubrieron en el grupo temores, frustraciones, vergüenzas, malestar e infelicidades. Se habló, se buscó algún libro, se pidió ayuda y se tomó la decisión de saber más y de compartirlo con quien quisiese venir a aprender. Fue Ángel Santaolaya, entonces en formación en el pequeño servicio de Planificación Familiar que había logrado poner en funcionamiento el Dr. Albert en el sótano del Hospital Provincial, quien ayudó al grupo de mujeres a saber un poco más de sexualidad. Después fue Mónica, una psicóloga sudamericana fuerte y sensible.

“A mi no me preocupa mucho confesar mis miserias, pero sí siento un poco de rubor al deciros lo siguiente: la primera vez que yo vi dibujados los órganos genitales de un hombre y de una mujer fue cuando esta persona nos dio su primera charla”.

“Me parecía a mí que la píldora sería menos pecado que otras cosas, pero iba para casa pensando si no sería que éramos un poco putas hablando de esas cosas”.

(Sobre la Acción Social en Pilarica.)

Algunos eran apellido de la familia y otros apodos por alguna anécdota de alguno de la casa. Los Macones, Los Castaños, Los Moleros, Los Ortegas, Los Mineros, Los Languadines, El Chulín, La Virichi, Los Velicias, Los Cerolas...

(Apodos de los antiguos habitantes del barrio.)

La higiene del barrio

Aquí no vale la pena que os contemos cómo fue la conversación. Más vale escucharla entera, y ponerse uno a creer lo increíble...

«No había agua corriente, nada, nada...

¿Sabes lo que poníamos? En algunas casas unas letrinas. Por ejemplo, en mi casa, lo puso mi padre nada más acabar la guerra.; mis abuelos lo tenían así con unos palos... (Trini nos señala como un agujero y unos palos encima, para apoyar los pies...). Y aquí poníamos los pies y... Y todos los días a sacarlo a la vía.

Nosotros no. En el patio teníamos lo que dices, y hacía como pozo y ahí echábamos las cenizas y las cosas y todo. Cuando estaba lleno, iba un chico, Jose, el de la señora Julia y lo sacaba para las huertas. Las que no tenían eso, por las noches salían y lo tiraban a la calle, que no había quien parara en la calle de los olores... Mi padre decía: “Que no se te ocurra comprar berzas a la tía Castaña porque ahí salen con....”.

(Testimonios de la vida en Pilarica en los años de la posguerra.)


Fuente: Fotografía: 20minutos.