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25 Aniversario de la Federación Vecinal de Valladolid

Entrevista a Juan Antonio Cornejo, expresidente de la Federación: «El diálogo ha permitido el avance y el crecimiento»

Con la democracia ya no valía salir a la calle y gritar las demandas o injusticias, había que defender planteamientos jurídicos, técnicos y políticos y estar siempre al tanto de la evolución social de la ciudad

Viernes 25 de noviembre de 2005 · 1539 lecturas · rss article rubrique


Fechas nostálgicas para recordar otros tiempos. La Federación Vecinal de Valladolid cumple su XXV aniversario haciendo ciudad «desde el anonimato». Este vallisoletano fue el primer presidente de la organización, entre los años 1980 a 1983 y 1992.

El movimiento vecinal cumple un cuarto de siglo reivindicando mejoras urbanas y sociales. El primer presidente de la entonces Organización Cabeza de Familia, Juan Cornejo, recuerda Valladolid como una ciudad casi «tercermundista», en la que las asociaciones lucharon en pro de la reordenación urbanística para evitar la vuelta de la piqueta y, por tanto, impedir la especulación. El diálogo es la pieza clave de un puzzle de varios colores políticos.

¿Cómo transcurrieron esos primeros años al frente de la Federación Vecinal de la ciudad?

El movimiento vecinal en Valladolid fue difícil. Al principio tenía la denominación de Organización de Cabeza de Familia y era una herramienta legal de la gente inquieta para actuar sobre determinadas materias. La federación nació muy precariamente pero con mucha ilusión. Valladolid era la ciudad del bache y la farola. El urbanismo era casi tercermundista. Con el tiempo, empezaron a nacer las asociaciones por distintos barrios, momento en el que optamos por unir esfuerzos y coordinar las actuaciones. Era un momento de efervescencia política con una gran voluntad de entendimiento, aunque había muchos recelos. Años marcados por el crecimiento y fortalecimiento.

Y sobre la evolución de los movimientos vecinales en 25 años...

La Pilarica o Las Delicias fueron las primeras asociaciones y las más reivindicativas. La demanda más importante fue la redacción del PGOU para evitar confusiones y especulaciones. Con la democracia ya no valía salir a la calle y gritar las demandas o injusticias, tener la razón porque sí. Con las elecciones había que defender planteamientos jurídicos, técnicos y políticos. Siempre hay que estar al tanto de la evolución social de la ciudad.

En los últimos años las relaciones con el equipo del PP han estado revueltas. ¿Cómo ha avanzado en este tiempo el Ayuntamiento?

Ha habido tres épocas muy distintas. Cuando nacemos, la ausencia de democracia hace unas relaciones complicadas: somos elementos extraños y molestos para el poder. Con los primeros alcaldes electos, la federación se suma a la primera campaña-protesta nacional para ser escuchados: Pedimos la palabra. -Más tarde, el Ayuntamiento socialista nos abrió la puerta para poder hablar y entienden nuestros planteamientos. Ahora, con el equipo del PP los desencuentros son mucho más fuertes por la mentalidad del alcalde, causante de continuas confrontaciones. Este señor crea enfrentamientos y crispación.

¿Y sobre el progreso ciudadano?

Hace 25 años faltaban colegios, parques, saneamiento integral... La ciudad ha avanzado muchísimo y ahora está pendiente de otras necesidades vitales para su desarrollo como son el soterramiento y las rondas. El este está marginado por el tren. Además, el sector turístico se está haciendo un importante hueco, en consonancia con las políticas nacionales. Valladolid tiene posibilidades pero hay que trabajar duro. Culturalmente sufre un estancamiento:-el PP-quiere descafeinarla.

Valladolid, ¿se caracteriza por ser una ciudad integradora?

Valladolid tuvo una gran virtud en su día: acogió a miles de personas de fuera cuando vinieron a trabajar a Fasa. Nosotros también fuimos emigrantes, por lo que este camino andado no debería desaprovecharse e integrar a todos los inmigrantes que llegan.


Fuente: Texto: Luis Amo, El Día de Valladolid, 25-11-2005.